Investigan la muerte del exmarido de la alcaldesa de Almazora
Un empresario de 45 años, exmarido de la alcaldesa de Almazora y diputada provincial del PP, apareció muerto en el interior de un contenedor de basura en la avenida Pérez Galdós de Castellón. Los operarios del servicio de recogida lo hallaron en la madrugada del domingo, cuando el camión ya había cargado el recipiente y la maquinaria lo había prensado. La Policía Nacional mantiene la investigación abierta a la espera del resultado de la autopsia y del análisis de los indicios recogidos en el lugar.
El fallecido, identificado como V. D. G., dirigía una empresa de servicios informáticos y de gestión de terminales punto de venta para comercios de la provincia. Las primeras informaciones apuntan a que el cuerpo presentaba signos de haber recibido una agresión previa y que la víctima aún estaba con vida cuando fue arrojada al contenedor. Los agentes investigan si el suceso está relacionado con un ajuste de cuentas vinculado a un asunto turbio, extremo que no ha sido confirmado de forma oficial.
Qué se sabe del hallazgo y de la investigación
El suceso ocurrió sobre las cinco de la madrugada del domingo. Los trabajadores hacían su recorrido habitual cuando se detuvieron en uno de los contenedores situados entre el Parque Ribalta y la Plaza de Toros. Cargaron el recipiente sin advertir nada anómalo. Fue ya con todo dentro del camión cuando descubrieron el cuerpo. En ese momento dieron aviso a la Policía Nacional, que precintó el vehículo y se hizo cargo de las pesquisas a través de la Comisaría Provincial de Castellón.
Las fuentes consultadas describen que el cadáver apareció
muy pulcramente vestido, con un chaleco acolchado y zapatillas deportivas de una marca reconocida. Ese detalle, unido a la ausencia de signos de violencia visibles en el momento del hallazgo, complicó las primeras hipótesis. La autopsia debía determinar la causa exacta de la muerte y si la víctima falleció por el prensado de la maquinaria o por las lesiones previas.
El perfil del fallecido y su entorno empresarial
V. D. G. tenía cerca de 45 años y era conocido en Almazora, donde regentaba una compañía dedicada a la gestión y servicio de terminales punto de venta con tarjeta para comercios de la provincia. La empresa también realizaba trabajos de videovigilancia, controles de acceso y desarrollo web para autónomos. Su vinculación familiar con la política local —fue pareja de la actual alcaldesa y diputada provincial— convirtió el caso en un asunto de enorme sensibilidad en la comarca.
El municipio, un pueblo grande en la práctica, ha vivido el suceso con una mezcla de estupor y silencio, según un comentario que circula en el foro. La alcaldesa no se ha pronunciado públicamente sobre lo ocurrido. Tampoco lo ha hecho la formación a la que pertenece, que ha evitado cualquier valoración mientras avanza la investigación judicial.
Las hipótesis que se manejan y lo que falta por confirmar
La línea principal que siguen los investigadores apunta a un posible ajuste de cuentas relacionado con un asunto turbio en el que podría estar implicado el fallecido. Esa hipótesis, sin embargo, no ha sido ratificada por ninguna fuente oficial y convive con otras explicaciones que no han sido descartadas. La Policía Nacional ha insistido en que la investigación sigue abierta y que no se descarta ninguna vía hasta conocer el resultado forense.
El camión de residuos donde se produjo el hallazgo permanece precintado. Los agentes han tomado declaración a testigos y han recogido muestras en el lugar de los hechos. La autopsia, que se esperaba en las horas siguientes, debía aclarar si la muerte se produjo antes o después de que el cuerpo cayera al contenedor, un dato clave para reconstruir las últimas horas del fallecido.
El eco social del caso en la Comunidad Valenciana
El suceso ha reavivado en la opinión pública valenciana la sensación de que la comunidad acumula demasiados episodios de este tipo, según algunos comentarios que circulan en el foro. La coincidencia del hallazgo con otros casos recientes ha alimentado comentarios sobre la supuesta normalidad con la que se encajan ciertos sucesos en la zona. También ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la seguridad en los municipios pequeños y la dificultad de esclarecer delitos cuando las víctimas o sus entornos tienen peso público.
Mientras la autopsia no arroje luz, el caso permanece en ese limbo incómodo en el que todo son hipótesis y nada es oficial. La única certeza es que un hombre de 45 años acabó dentro de un contenedor de basura en una avenida céntrica de Castellón, y que nadie sabe todavía cómo llegó hasta ahí.