Rusia pone fecha al colapso energético de la UE: ¿11 de abril o farol?
El enviado especial de Putin, Kiril Dmítriev, lanzó una profecía que ha encendido todas las alarmas: los últimos envíos de combustible desde el estrecho de Ormuz llegarán a la UE el 11 de abril. A partir de ahí, según su pronóstico, las reservas estratégicas europeas se agotarán. La fecha no es casual: un sábado, cuando "los burócratas de la UE" no supervisan. ¿Realidad o guerra psicológica? El debate entre expertos y ciudadanos no ha hecho más que empezar.
El bloqueo de Ormuz y la dependencia europea
Irán cerró parcialmente el estrecho de Ormuz en respuesta a la agresión estadounidense-israelí. Por esta ruta pasa cerca del 20% del petróleo mundial. Europa, que ya había reducido su dependencia del gas ruso, sigue siendo vulnerable a las importaciones de Oriente Medio. El crudo y los productos refinados (gasóleo, queroseno) son los más afectados. Algunos analistas señalan que, aunque existan fuentes alternativas, la competencia global por los cargamentos se intensificará.
Reservas: ¿cuánto aguantamos?
España afirma tener reservas estratégicas para 90 días, según un artículo de El País. Sin embargo, no todas las reservas son de productos refinados: el gasóleo y el queroseno son más vulnerables que la gasolina. Además, las reservas no evitan el encarecimiento del combustible si la demanda supera la oferta. Otros países europeos tienen capacidades similares, pero el agotamiento de las reservas no es simultáneo ni homogéneo.
Las dos caras del debate: apocalípticos vs. escépticos
Por un lado, hay quienes sostienen que el desabastecimiento será real: no habrá combustible al precio que sea, y las reservas no bastarán. Por otro, los que creen que habrá combustible pero a precios prohibitivos, lo que provocará una contracción de la demanda y una recesión. Un tercer grupo lo tacha de propaganda rusa, recordando que pronósticos anteriores no se cumplieron. Mientras tanto, cinco países de la UE (Alemania, Italia, España, Portugal y Austria) han pedido un impuesto extraordinario a las ganancias de las empresas energéticas para paliar el impacto en los consumidores.
La fecha del 20 de abril también ha circulado como nuevo plazo, avivando el escepticismo. Mientras el reloj corre hacia el 11 de abril, la pregunta que divide a analistas y ciudadanos es si el pronóstico ruso es una profecía autocumplida o un farol en toda regla. Lo que está claro es que la UE, atrapada entre sanciones a Rusia y el cierre de Ormuz, navega hacia aguas turbulentas. Y el hámster de la reserva, como dice un comentarista, ya está gordo.
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