Epstein: la cuenta de YouTube y el bulo que no muere
Hay una teoría que reaparece cada cierto tiempo con la puntualidad de una factura: Jeffrey Epstein no se suicidó en su celda en 2019. Sigue vivo. Y, según una de las versiones más recientes que circulan por foros, se dedica a jugar a Fortnite y Minecraft con menores. El detonante de esta última ronda es un hallazgo que circula por redes: una cuenta de YouTube vinculada al nombre de Epstein que, supuestamente, seguía activa y pública hasta hace unas horas. El canal, según quienes lo han rastreado, data de 2019 y su bandeja de comentarios es, en palabras de un observador, «un poema».
La noticia ha rebotado desde un medio generalista hasta los foros de siempre, donde la discusión ha pasado de la ironía al análisis forense en cuestión de minutos. Porque el material da para todo: desde quien sostiene que la cuenta es una prueba irrefutable de que Epstein está vivo, hasta quien recuerda que una contraseña suya se filtró en uno de los documentos judiciales y que cualquiera pudo haberla probado.
De la ironía al análisis forense
El primer tramo de la conversación se mueve entre el chiste y la sospecha. «Si hombre si. Está vivo y se va a poner a jugar fornite», escribe un participante, resumiendo el escepticismo de una parte. Otro añade: «Lo siguiente es forear en burbuja y presumir de sueldo y rabo». La broma, sin embargo, convive con argumentos más elaborados. Se señala que la misma cuenta que aparecía en los correos electrónicos vinculados al caso seguía activa y pública hasta hace poco, y que ese detalle, por sí solo, justifica la sospecha.
La hipótesis más repetida en el hilo es que Epstein estaría en Israel, bajo protección de los servicios de inteligencia. «No es de extrañar que siga vivo y siga captando menores con total protección en israel, único sitio ya donde podría vivir sin ser descubierto», sostiene un mensaje. La idea de que la cuenta se usaba para contactar con menores —y no para jugar— aparece en varios mensajes, aunque nadie aporta pruebas más allá del propio hallazgo del canal.
La contraseña filtrada y el documento borrado
Frente a la tesis de la supervivencia, surge la explicación técnica: en uno de los documentos judiciales del caso se filtró una contraseña de Epstein. Cualquiera que la haya probado y haya acertado puede haber accedido a la cuenta. Es la hipótesis que maneja quien recuerda que los documentos del caso han circulado durante años sin demasiado control. «Filtraron una contraseña suya en uno de los documentos, puede ser cualquiera que la haya probado y haya acertado», resume un mensaje.
A esto se suma otro elemento que alimenta la teoría: el documento original, según varios participantes, ha sido borrado de Internet Archive. «Están intentando tapar esto», se afirma. La cuenta, además, se puso en privado después de hacerse viral. Para unos, es la prueba de que hay algo que esconder; para otros, la reacción lógica de cualquiera que ve su nombre arrastrado por un bulo.
El forense, la autopsia y las dudas que nunca se cerraron
La discusión deriva hacia los detalles forenses del caso. Se menciona al forense que realizó la autopsia, de origen ruso-judío, y que habría contradicho la versión oficial tras una segunda autopsia que reveló violencia en el cuello. «En su opinión a Epstein lo estrangularon», se afirma. El mismo profesional, se recuerda, participó en las autopsias de Kennedy y Martin Luther King, y en un caso de doble homicidio en el que tumbó la versión oficial de suicidio.
Ese historial alimenta la desconfianza. «Un tío tan poderoso y rico que tiene mierda para regar a toda la plana policía y empresarial se suicidio de un día para otro», escribe un participante. La pregunta implícita recorre todo el hilo: ¿por qué alguien con tanto poder sobre tantos habría de quitarse la vida en una celda de máxima seguridad?
La IA, la foto y el escepticismo sobre el escepticismo
En la parte final del debate aparece un elemento nuevo: la inteligencia artificial. «La foto es IA. Ya es oficial», afirma un mensaje, en referencia a una imagen que circula por redes. Otro responde con sorna: «Si lo dice newtral sera verdad. Mi novia no es puta, me lo ha dicho ella». La ironía sobre la verificación periodística se mezcla con la sospecha de que las imágenes generadas por IA se están usando para desacreditar pruebas reales.
«Cuidado porque ya están desinformando, la imagen es real y le han hecho otras con IA meterlas todas juntas en un reddit y decir que es todo falso», advierte un participante. «Recuerden cómo actúa la oscuridad, mezclan verdades con mentiras para confundir. El tipo está vivo». La teoría de la conspiración se retroalimenta: cualquier intento de desmentirla se interpreta como parte del encubrimiento.
El negocio de la duda perpetua
Más allá del caso concreto, el episodio ilustra algo más amplio: la dificultad de cerrar una historia cuando la versión oficial llega con grietas. Epstein era un millonario con acceso a círculos de poder, y su muerte en circunstancias opacas dejó un terreno abonado para todo tipo de teorías. La cuenta de YouTube, la contraseña filtrada, el documento borrado: cada pieza alimenta una narrativa que no necesita pruebas para sobrevivir.
La pregunta no es si Epstein juega o no a Fortnite. La pregunta es por qué, seis años después, seguimos hablando de él como si acabara de desaparecer. Y si alguien tiene la respuesta, probablemente esté jugando a Minecraft.