Que maravilla hoygan:
La falta de carga de trabajo en Vicinay asoma a la empresa recién rescatada a un nuevo ERTE
Los dos pedidos de British Petroleum con los que contaba para mantener la actividad los próximos meses penden de un hilo
Los dos pedidos de British Petroleum con los que contaba para mantener la actividad los próximos meses penden de un hilo
www.elcorreo.com
Ana Barandiaran
22/09/2026 a las 00:38h.Seguir
El reflotamiento de Vicinay no está siendo fácil. El histórico fabricante de cadenas, que entró en preconcurso de acreedores en julio del año pasado, se ha salvado de la quiebra con su compra por parte del industrial Dámaso Quintana, apoyado por el Gobierno vasco, y una dura reestructuración de la deuda. Ha evitado caer en el abismo pero todavía tiene mucho camino que recorrer para garantizar su futuro.
Ahora mismo afronta una situación muy difícil porque, según ha podido saber EL CORREO de fuentes de toda solvencia, en octubre podría quedarse sin carga de trabajo en la planta de Sestao, con 140 trabajadores, si se confirma la pérdida de dos grandes pedidos con los que contaba. De ser así, se vería forzada a implantar un nuevo ERTE para toda la plantilla e incluso no se descarta un ERE a medio plazo.
El fabricante de cadenas ha convocado hoy al comité de empresa para informarle sobre la situación de los pedidos y las medidas que se barajan. Los encargos en cuestión son de British Petroleum para un yacimiento en el Golfo de México, el primero en 16 años que la petrolera desarrolla en ese enclave. Según las fuentes consultadas, Vicinay daba por hecho que se los iba a adjudicar puesto que su principal rival, un grupo chino, debe afrontar un arancel mucho más elevado en Estados Unidos. Sin embargo, esas mismas fuentes apuntan a que no se habrían logrado los pedidos, aunque ayer la compañía seguía peleando por ellos. El fabricante de cadenas ha pedido a BP que le explique las razones de haberle dejado fuera.
El caso es que si no se consiguen esos encargos la planta de Sestao quedaría sin carga de trabajo para el invierno e incluso más allá, si no se terminan de cerrar los proyectos por los que se está compitiendo en estos momentos. En conversaciones con trabajadores de distintas filiales, los responsables de la compañía apuntaron que si se llegaba a ese escenario habría que negociar un nuevo ERTE, es decir, la suspensión de empleo temporal de la plantilla.
Pero según advierten fuentes sindicales ya hay muchos trabajadores que han agotado la prestación de paro debido a la sucesión de expedientes en los últimos años, con lo que sería necesario negociar algún tipo de complemento para ellos. La medida se concentraría en la planta de Sestao, la más importante, porque en la de Galdames sí hay trabajo.
Posible ajuste estructural
Vicinay, que ha encadenado varios ERTE en los últimos años, volvió a la actividad el pasado mayo con un pedido cuya fabricación termina para mediados de octubre. Fue un momento de gran optimismo porque la empresa había logrado escapar de las garras de un posible concurso de acreedores y liquidación.
Pero las amenazas no acaban ahí. Los responsables de la compañía también han recordado en esas reuniones que la empresa lleva años sin alcanzar la capacidad de 60.000 toneladas para la que está diseñada la planta de Sestao, por lo que no se descarta que se tengan que adoptar medidas estructurales.
Es un desafío que deberá afrontar el empresario Dámaso Quintana, que es ahora propietario del grupo junto con el Gobierno vasco y el fondo Ekarpen -participado por el propio Ejecutivo autonómico, Kutxabank, Mondragón Inversiones y las tres fruta-. Como es sabido, tras la entrada de la compañía en preconcurso el año pasado y cuando todo apuntaba a la liquidación, el presidente y fundador de Haizea Wind ofreció inyectar 60 millones de euros para hacerse con la empresa, propiedad de la familia Vicinay, y reflotarla. Eso sí, puso como condición alcanzar un acuerdo de reestructuración de los 170 millones de euros, que finalmente se alcanzó en febrero. Entre los acreedores se encuentra la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi), con 32 millones, cuyos plazos de pago se han alargado.
En julio el Gobierno vasco confirmó su entrada en la operación, con una inversión directa de 7,5 millones de euros que se analizarían a través de una sociedad del holding de Dámaso Quintana, ECN All Wind, de la que colgará Vicinay y que aspira a realizar más operaciones en la eólica marina. A su vez el fondo Ekarpen puso dinero con el mismo esquema pero sus participantes -el propio Ejecutivo autonómico, Kutxabank, Mondragón y las tres fruta- no han querido dar la cifra.