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Es curioso cómo se parece esta guerra a la primera guerra mundial.
De la Gran Guerra a la guerra de drones: el frente que no se mueve
Un soldado dispara 900 rondas por minuto con un fusil de asalto. En 1914 llevaba un rifle de cerrojo y poco más. Salvando ese abismo técnico, la sensación que recorre buena parte del análisis es la de estar viendo una película ya rodada: artillería que machaca posiciones, trincheras que no se mueven, avances que se miden en metros y una infantería que se arrastra por el barro. La tesis que abre el asunto es que la guerra de Ucrania ha vuelto a un esquema de desgaste propio de la Primera Guerra Mundial, con un añadido que entonces no existía: los drones.
La comparación no es caprichosa. El plan inicial de asalto rápido fracasó en las primeras semanas y el frente se enquistó, igual que ocurrió en 1914 cuando se detuvo el avance alemán hacia París. A partir de ahí, las innovaciones defensivas —ametralladora, alambrada, ahora el dron y el misil antitanque portátil— convirtieron cualquier ofensiva en un ejercicio de sangría. La pregunta que sobrevuela es si eso significa que hemos vuelto a 1916 o si, por el contrario, la tecnología ha cambiado tanto las reglas que el paralelismo se rompe en cuanto se rasca un poco.
Artillería: el rey del campo de batalla, cien años después
El primer argumento que sostiene el parecido es la artillería. En la Gran Guerra, los bombardeos previos a cualquier asalto duraban días y consumían millones de proyectiles. Ahora se lanzan ataques de pequeños grupos de soldados para fijar al enemigo en la posición y luego la artillería hace el trabajo. La diferencia, y es enorme, está en la precisión: las municiones guiadas por láser permiten que un disparo caiga justo en una trinchera, algo impensable hace un siglo, cuando hacían falta cientos de bombas para dar en un blanco.
Esa precisión no ha reducido el volumen. Rusia lanza decenas de miles de obuses diarios, una cifra que ningún país de la OTAN, ni sumando todas sus industrias, puede igualar a corto plazo. El dato que circula en el análisis es contundente: la producción occidental conjunta no llega a los 40.000 obuses diarios que se disparan en el frente. La artillería sigue siendo la que decide, pero ahora con la ayuda de un ojo que sobrevuela el campo de batalla.
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Los drones: el globo aerostático del siglo XXI
Aquí está la novedad que rompe el molde. Los drones permiten localizar al enemigo y lanzar una bomba en la trinchera, y su rendimiento, aunque parezca escaso —un viaje, un soldado—, resulta demoledor por una razón sencilla: son baratísimos comparados con cualquier otra arma. Más efectivos que un francotirador y con un coste ridículo, se han convertido en la herramienta que corrige el tiro de la artillería, exactamente la función que cumplían los globos aerostáticos al inicio de la Primera Guerra Mundial.
La comparación con el globo no es una boutade. Entonces se subían observadores en aerostatos para apuntar y corregir el fuego artillero; hoy lo hace un dron con cámara. La diferencia es que el dron también mata. Y que su presencia permanente sobre el frente ha convertido cualquier movimiento en un riesgo. Hay quien sostiene que los drones son la verdadera revolución de esta guerra, más que los misiles guiados, cuyo coste los hace escasos.
Tanques y aviación: la defensa manda
El segundo pilar del paralelismo es la parálisis de los medios ofensivos. Los tanques están a la defensiva porque las armas antitanque portátiles son muy efectivas. La aviación apenas se ve porque las defensas antiaéreas han demostrado una eficacia que nadie esperaba. Y los misiles guiados, siendo la gran novedad respecto a 1914, son tan caros que se usan con cuentagotas.
La consecuencia es un campo de batalla donde el que ataca paga un precio brutal. Las ametralladoras de infantería, en cambio, no tienen el papel de la Segunda Guerra Mundial porque los avances no son masivos, sino cuidados, casi de tanteo. Es la lógica del desgaste: no se busca romper el frente, se busca desangrar al que intenta romperlo.
Las armas nucleares: el elefante que no está en la habitación
Nadie quiere ser el primero en usarlas. Ese es el consenso más repetido. La comparación con Hitler, que no empleó armas químicas ni con los rusos entrando en Berlín, sirve para ilustrar la idea de que el armamento más destructivo acaba siendo un objeto decorativo. Básicamente es como si no existieran, zanja el planteamiento inicial.
El matiz que añade otra parte del análisis es que no se trata solo de no querer ser el primero, sino de que quien las lance muere poco después. El cálculo racional del suicidio no compensa el calentón. La disuasión funciona, aunque sea por puro instinto de supervivencia.
El coste humano y la pregunta que queda abierta
El resultado de todo esto es un escenario de artillería y fusiles de infantería, como en 1914, con un coste en vidas enorme. La infantería sigue siendo imprescindible para ocupar territorio, y en Europa Occidental ningún país puede hacer levas como Rusia o Ucrania. Todos los países de la OTAN juntos no podrían movilizar medio millón de soldados efectivos para luchar, según el cálculo que se maneja.
La paradoja es que la guerra más tecnológica de la historia se parece, en su desarrollo, a la más analógica. Y la pregunta que nadie termina de responder es si eso se debe a que la tecnología no ha cambiado tanto las reglas o a que las reglas del desgaste son las mismas desde que existe la pólvora. Mientras tanto, el frente no se mueve y los obuses siguen cayendo.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«Al inicio de la primera guerra mundial se utilizaban globos aerostaticos para apuntar con la artillería y corregir el tiro, lo mismo que hacen ahora los drones, ayudar a la artillería a apuntar.»
— ransomraff · Drones como globos aerostáticos
«La artillería se ha mostrado fundamental; los rusos lanzan ataques de pequeños grupos de soldados para fijar al enemigo en la posición, luego la artillería se encarga del trabajo.»
— M. Priede · Táctica de fijación y artillería
«Esto no se parece en nada a la primera guerra mundial, para empezar un solo infante lleva un arma de asalto capaz de disparar 900 rondas en minutos, en aquella época llevaban un rifle de cerrojo y listo.»
— alas97 · Ruptura del paralelismo histórico
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
Es una nueva guerra de trincheras60%
La tecnología rompe el paralelismo40%
📌 DATOS
Rusia lanza 40.000 obuses diarios, según el cálculo que se maneja en el análisis
Un soldado con fusil de asalto puede disparar 900 rondas por minuto
Todos los países de la OTAN juntos no podrían movilizar medio millón de soldados efectivos, según el cálculo que se maneja
📅 EVOLUCIÓN
Febrero 2022El plan de asalto rápido fracasa en las primeras semanas y el frente se enquista
Primavera 2022Llega el equipo occidental y la guerra se convierte en un pulso artillero de posiciones
2023Los drones se consolidan como herramienta de reconocimiento y ataque barato en el frente
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
✓El paralelismo entre los globos aerostáticos de 1914 y los drones actuales como correctores del tiro artillero
✓El cálculo sobre la producción de obuses que la OTAN no puede igualar y lo que implica para el desgaste
✓La discusión sobre si los drones son más rentables que los francotiradores y por qué su bajo coste lo cambia todo
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