Me acuerdo de estar cambiando a mis tres descendientes en el cuarto de baño de las mujeres, por disponer de cambiador, y aparecer una persona que empezó a montarme el pollo, que si no tenía que estar allí, y se lo dije, si le molesta, váyase, eran pocas, pero las que lo hacían montaban un buen pollo siempre, el resto de mujeres veía cual era la idiosincrasia de todo esto.
Incluso en una de esas habitaciones especiales para dar de comer a los bebes, una señora quería que me marchara pues se tenía que sacar un pecho, le dije que se esperara si quería, yo había llegado primero.