Cormac convierte el hilo en un recuento diario de muertes
Entre agosto de 2020 y septiembre de 2024, Cormac convierte el hilo en un recuento diario de muertes: enlaza noticia tras noticia de fallecidos en montaña, sin distinguir el ochomil del paseo dominical. Matteo Pasquetto en la cresta de Reposoir, un valenciano de 69 años que cae 150 metros en el Posets, un excursionista de 28 en el Valle de Boí, un vecino de Berriz en el Mugarra, un madrileño de 46 que se despeña 300 metros en el circo de Troumouse el 15 de agosto. El hilo deja de comparar y se pone a inventariar. De agosto de 2020 a septiembre de 2024, el recorrido va del K2 al Mugarra, con el Everest, el Mont Blanc o el Pirineo como escenarios recurrentes, y con el mismo patrón: cada temporada sube el número.
Qué se ha sabido
En agosto de 2020, la provincia de Huesca suma tres víctimas en un mes. Ese otoño muere la corredora suiza Andrea Huser, ganadora del UTMB 2015, tras caer 140 metros en Saas-Fee, y el 1 de octubre aparecen los cuerpos de los médicos Lídia Bosch y Joan Boixadera, desaparecidos el 25 de septiembre en Aigüestortes.
En enero de 2021, Sergi Mingote fallece en el K2 al caer entre el C1 (6.050 m) y el campo base. Atanas Skatov muere por la rotura de una cuerda al iniciar el descenso desde el C3 y Alex Goldfarb aparece sin vida en el Pastore Peak. Semanas después se abandona la búsqueda de Sadpara, Mohr y Snorri, y en febrero Cala Cimenti y Patrick Negro fallecen en una avalancha en Sestriere.
La temporada del Everest de 2021 se cobra a Abdul Waraich (Suiza) y Puwei Liu (Estados Unidos) en el descenso, además de los sherpas Pemba Tashi y Wong Dorchi. En 2023, Jonathan Sugarman, de 69 años, muere en el C2 y Phurba Sherpa entre el C4 y el C3.
Fuera del Himalaya: Rick Allen (68) en el K2; Hong-bin Kim, primer alpinista sin dedos en completar los Catorce, en el descenso del Broad Peak; Sharif Sadpara en el Broad Peak; Paweł Kopeć en el Nanga Parbat; Luis Stitzinger en el Kangchenjunga; Antonios Sykaris y Nadya Oleneva en el Dhaulagiri; Johnny Saliba a 8.120 metros en el Makalu; Hilaree Nelson en el Manaslu; Anna Gutu y su guía en el Shisha Pangma; Javier Botella de Maglia en el Khan Tengri.
En España, 2022 cierra con 16 muertos en el Pirineo aragonés y cerca de 500 rescates. En 2024 son 27 los fallecidos en el medio natural, 13 más que en todo 2023, y 21 solo hasta julio. Astún registra tres muertos en menos de una semana: un joven de 19 años fuera de pista, un hombre de 71 y una esquiadora de 63.
También aparecen el Klyuchevskaya Sopka (ocho muertos), el Draupadi ka Danda II (diez muertos y veinte desaparecidos de un grupo de 41 del Nehru Institute), el Chimborazo (tres muertos y tres desaparecidos), la avalancha del glaciar Armancette (cuatro), Zermatt (tres, entre ellos un chico de 15 años), la erupción del Marapi (once muertos y doce desaparecidos), el ultramaratón chino (21 corredores) y la Marmolada, con cuatro víctimas identificadas, entre ellas el guía Davide Miotti y Filippo Bari, que envió un selfie minutos antes.
Las posturas
Se discute a la vez el riesgo, el rescate y quién muere. Nicors sostiene que el gasto debería pasar a las familias, y otro forero que no debería rescatarse a nadie. axl responde que mientras no se ponga en riesgo a terceros no hay problema. thx lo enmarca en el rechazo al paternalismo estatal. Frente a ellos, kose10 señala a las redes sociales y las fotos, y remerus al volumen: hay millones de personas en la montaña.
Sobre los guías, Roque III cuenta que su padre tuvo que hacer de guía en una salida organizada porque el guía se perdió. Covid Bryant sostiene que el alpinismo se ha vuelto una carrera por récords y por la foto, con el invierno como nueva moda, y se burla de las etiquetas de primicia. kronopio añade que se ha perdido el romanticismo. Sobre el perfil del accidentado chocan KinderWeno, para quien no son montañeros sino domingueros, y Jean du Moulin, que responde que la montaña exige un compromiso físico y que la mayoría de los casos son fatalidad. Venator, que subió al Pico Murcia el mismo día de un accidente mortal, apunta a quienes usan bastones en vez de piolet. Una forera sostiene que los deportes de riesgo los practica quien actúa por estupidez o por pulsión suicida.
Lo que cambia respecto a antes
El marco de partida —motos contra montaña— se disuelve y el hilo se convierte en crónica. Lo que era una comparación de letalidades pasa a ser un archivo de accidentes, con discusiones nuevas: qué cuenta como alta montaña (Loco_Ivan reprocha a Cormac que suba casos de rutas senderistas), quién paga los rescates y qué papel tienen las redes. Entran asuntos que antes no estaban: los selfies de riesgo, con la muerte de Sofía Cheung en Hong Kong, y la fauna, con el corredor Andrea Papi muerto por el ataque de un oso en los Alpes italianos. Se cierra el caso de Esther Dingley.
Experiencias y cuentas del foro
DonManuel plantea el cálculo: por muchas veces que se repita una actividad peligrosa, la probabilidad acumulada de morir tiende a uno. Triptolemo relata su accidente en el Cotopaxi, las horas que pasó con hipotermia y las 18 horas perdido en Itxina, y compara desniveles en volcanes de México y Ecuador. Oteador pregunta cuánto cuesta el alpinismo, y Cormac responde que el Everest ronda los 50.000 euros y que el K2 acumula un 25% de mortalidad. Cormac aclara que no cuenta los infartos ni cree que la pandemia cambiara las cifras.