la cuestión es que el hecho de que ella estuviese ocupando ese puesto, ha impedido que miles de hombres con capacidad, vocación y habilidades para manejar situaciones de máxima tensión, hubiesen evitado el accidente.
No es casualidad que sean los adolescentes hombres, los que se pasen horas y horas jugando a videojuegos de acción, mientras ellas están en las redes sociales buscando el enésimo ligue. Nuestro comportamiento programado diferencia claramente al macho cazador de la hembra siempre cargadas de descendientes .
¿ que no hizo que habría podido evitar el accidente ? ser consciente del peligro y vociferar al apalastrado de Atocha que era una situación de máximo riesgo y estuviese atento !!
su vocecita de niña pequeña despistó todavía más al despistado […] que estaba en el control