El SMI, los autónomos y un muro de enlaces de quiebras
El hilo arranca en febrero de 2023 con una pregunta con retintín sobre si toca subir las cuotas a los autónomos. A partir de ahí, Santiago4 se pone a pegar enlaces y no para: durante tres años el hilo es un goteo de titulares, uno detrás de otro, con España subiendo peldaños en el ranking de quiebras de la UE. Casi nadie discute los enlaces. Discuten otra cosa.
Qué se ha sabido
Los datos van cayendo en bloque. Los concursos de autónomos crecen un
534% en 2023 respecto a 2019. Los de microempresas se disparan un
5.375% en solo dos meses de 2024. El 40% de las pymes no se ve preparada para una recesión. Cepyme cifra en
406.000 las pymes que cerraron el año en pérdidas. Y hay
197.000 empresas activas menos en un año.
Santiago4 enlaza de todo:
el cálculo de que las quiebras han crecido un 211% desde la llegada de Sánchez. Y saca el asunto de las sociedades pantalla con
el plan de Bruselas contra las compañías fantasma. Después llega la denuncia de Bruselas ante el TJUE por los umbrales de IVA de las pymes.
Alguien pega un vídeo que resume el récord de 2024:
+26% y 6.690 insolvencias, el mayor dato en una década.
Aparecen los concursos de particulares creciendo un
1.295% en seis años, las quiebras de personas físicas triplicándose en un trimestre, la moratoria concursal de la pandemia que ya no tapa nada. Mabuse deja una frase que retrata el ánimo: Ford solo funcionó cuando sus operarios podían comprar sus coches.
Dónde está la bronca
Tres frentes.
El primero es el SMI. Matafachas defiende que una empresa que no puede pagar el SMI debe quebrar y desaparecer. Escudero le responde pidiendo cuentas: que le expliquen cómo se suben los salarios por decreto sin que las empresas quiebren. El cruce arranca mal, con descalificaciones por los dos lados, y acaba en un debate con números: un sueldo de 1.000 euros netos cuesta al empresario 1.800, y ahí, dice escudero, está la mitad del problema. Los dos bajan el tono. Escudero: «ahora que argumentas en vez de limitarte al insulto, se puede hablar».
El segundo es la ideología. Arturo Bloqueduro sostiene que la empresa que no sobrevive sin ayudas «se merece la quiebra», y que la crisis también son oportunidades. Escudero le contesta que eso es una «catetada digna de vendehumos» y que en una crisis solo gana la banca, comprando a precio de derribo. Bloqueduro insiste: si una empresa quiebra a la primera subida de la energía, es que no era competitiva. Poco después recula a medias y admite que la energía ya pesaba más que el personal antes de duplicarse.
El tercero es el relato. Chicken pone en duda el hundimiento: en muchas ciudades no para de abrir gente negocio. Rauxa le da la vuelta con la rotación de locales: cierra uno, el dueño baja el alquiler, entra otro, aguanta uno o dos años y vuelta a empezar. Y en Sarriá, barrio top de Barcelona, dice, hay varios locales vacíos. Mientras, jimmyjump suelta que en su ciudad solo ve negocios cerrados.
El hilo, tomado por un solo forero
Lasirvientadesnuda se harta: «El 80% de los post son corta pega que has puesto tu, so pesao». La respuesta de Santiago4 es que no se hace pesado informar. Es la tensión de fondo del hilo: uno pega y los demás discuten.
Qué cambia respecto a antes
Al principio se da por bueno que las ayudas taparon la debacle, y los datos lo confirman uno tras otro. Lo que rompe el consenso es que qwertyXD entra con lo contrario: España crea
63.000 empresas entre enero y junio, el máximo en 17 años, y el cierre de compañías cae casi un 6%. Nadie responde con otro dato; se responde con el «como una moto» irónico que ya no se suelta en todo el hilo.
Cambio de fondo: omn0na avisa de que la subida de tipos no solo golpea a los hipotecados, sino que manda al paro a quien no pueda refinanciar deuda. Meses después el hilo recoge ERE y despidos colectivos. Joloan también anticipa que todo se ajusta después del verano, cuando ya no se puede disimular.
Y un giro que no venía en el guion inicial: la moratoria contable se cae con el decreto ómnibus y miles de empresas quedan directamente en quiebra técnica. Lo que estaba tapado, deja de estarlo. El hilo no cierra nada; sigue sumando titulares.