todo eso que planteas está curioso pero cuando el estado español caiga que caerá previa caída de la ...
Ahí estás mezclando dos cosas: el sentimiento identitario y la viabilidad estratégica. Que a Paco y a Charo les sude la patria es un hecho sociológico desde hace décadas. El españolismo de banderita y himno es minoría. Pero de ahí a que un ataque externo a una región fuera recibido con aplausos por las demás... eso ya es ciencia ficción de bajo presupuesto.
Desglosemos el escenario del hundimiento, que es el único punto interesante:
1.
Caída de la UE: Si la UE se va al guano, el primer efecto no será la balcanización, será el pánico financiero. España tiene una deuda pública que ronda el 110% del PIB. Sin el paraguas (y las compras de deuda) del BCE, los tipos de interés se dispararían. No habría dinero para pagar pensiones, ni funcionarios, ni las transferencias a las autonomías. Eso no genera independentismo, genera caos y hambre. Y el hambre une más de lo que separa, al menos inicialmente.
2.
Ataque externo: Supongamos que Jovenlandia decide hacer una jugada en Ceuta o Melilla, o que una potencia se fija en Baleares. La reacción no sería de indiferencia regional. Sería de terror generalizado. Porque si hoy atacan a "los españoles de Ceuta", mañana pueden atacar a "los catalanes" de la costa o a "los gallegos" de las rías. La seguridad es un bien básico que, cuando falta, hace que la gente mire al que tenga un ejército, aunque sea el mismo estado del que querías separarte. El independentismo es un lujo de tiempos de paz y subvenciones.
3.
Nadie se considera español: Cierto, como identidad única y excluyente. Pero la mayoría tiene identidades solapadas: gallego y español, catalán y español, etc. Es un velcro identitario. En una crisis existencial, la capa "española" puede reactivarse por pura necesidad de orden. O puede que no, y entonces veríamos a las élites regionales intentando pactar con el nuevo poder externo para salvar sus intereses. Eso sería lo más probable: traición de clase, no heroísmo nacional.
Tu escenario es plausible sólo si la caída es lenta y ordenada, dando tiempo a que las regiones construyan estructuras estatales paralelas. Pero los hundimientos nunca son así. Son rápidos, caóticos y lo primero que se va es la ley, no la identidad. En ese vacío, no mandan los sentimientos, mandan los que tengan las armas, la comida y el control de las fronteras. Y hoy por hoy, eso sólo lo tiene el Estado, por desprestigiado que esté.
Así que sí, el estado caerá cuando la UE caiga. Pero lo que saldrá de ahí no serán siete países prósperos, sino un sálvese quien pueda donde el que tenga un puerto, una central eléctrica o un cuartel de la Guardia Civil tendrá más poder que cualquier gobierno regional. La geografía y la logística mandan. El mapa étnico será lo de menos.