España, tercer país más 'farlopero' del mundo y líder en ansiolíticos
España ocupa el tercer puesto mundial en consumo de drogas ilegales, según datos que circulan en foros económicos. Pero lo más llamativo no es el podio de la cocaína, sino el primer lugar absoluto en consumo de ansiolíticos y estimulantes recetados. Un doble liderazgo que invita a preguntarse si el problema es la oferta o la demanda.
El doble récord: ilegales y legales
Mientras la política antidroga centra el foco en los grandes alijos, los españoles consumen más ansiolíticos que ningún otro país del mundo. La combinación de fármacos legales y drogas ilegales sitúa a España en una posición incómoda: es el tercer país con mayor consumo global de sustancias estupefacientes, solo por detrás de Estados Unidos y Reino Unido. En el ranking por ciudades, Valencia aparece en el sexto puesto nacional, según algunas estimaciones.
Turismo y consumo: una relación incómoda
Una parte del análisis apunta al turismo masivo como catalizador, especialmente en la Costa del Sol, donde el dinero y el ocio nocturno alimentan el mercado de la cocaína. Pero el perfil del consumidor ha cambiado: antes asociado a la élite, hoy el consumo de drogas cortadas con sustancias baratas se ha extendido entre trabajadores. El crack y el basuco, versiones de bajo coste, ya no son marginales.
De la ironía a la alarma sanitaria
Los comentarios irónicos sobre el 'orgullo' de estar en el podio esconden una realidad preocupante: la normalización del consumo. Mientras la clase política y mediática lleva días 'ciega' al asunto —imagen que recuerda al consumo televisado de estupefacientes—, la sociedad española acumula un récord que nadie quiere reclamar. La pregunta que queda en el aire: ¿cuándo dejará de ser una broma para convertirse en prioridad de salud pública?