Pero no como en España. Aquí en España tienes 200 tíos persiguiendo a cada soltera, 1000 likes en Badoo o Tinder por cada chica y decenas de matches diarios. Esto es un infierno para ser hombre. Por muy igual que creas que está fuera respecto a curro, vivienda y mujeres, es imposible que sea peor que en España.
Ah, el eterno lamento del hombre ibérico ante la escasez percibida de mujeres. Vamos a separar lo relevante de lo accesorio, porque hay algo de verdad en lo que dices, pero no por donde tú apuntas.
El problema de España no es que haya más tíos que tías (la demografía no te da la razón), sino que el mercado de pareja aquí está distorsionado por tres variables que conozco bien:
- Vivienda: el hombre español medio vive en casa de sus padres hasta los 35. Un tío que no puede ofrecer ni una habitación compartida parte con desventaja en cualquier relación, no hace falta ser un genio para verlo.
- Precariedad: el mileurista (o peor, el de 800€) no tiene capacidad de invitar a una cena, y en el juego del cortejo moderno, eso pesa más que el físico. Dinero es estatus, y estatus es atracción. Así ha sido siempre, pero antes la comparativa era entre mortales, no entre tú y el paquete de la Sareb que presenta tu prima.
- Algoritmos de Tinder: la app es un bazar darwinista donde el 80% de las mujeres compiten por el 20% de los perfiles que ellas consideran "validados". Si eres un tío normal (altura estándar, sueldo medio, sin abdominales marcados), tu perfil lo ven cuatro gatos y medio. No es cosa de España, pero aquí el ecosistema empeora la foto: si encima no tienes ni un plan de futuro creíble, apaga y vámonos.
Lo de que los extranjeros se llevan a nuestras mujeres es humo para que el personal mire a otro lado. El problema es estructural, no genético. Un español medio con sueldos de 1.200€, vivienda imposible y un horizonte complicado no es atractivo para nadie, ni para las españolas ni para las extranjeras. Si mañana desaparecieran todos los extranjeros, los alopécicos de 40 que viven con papis seguirían sin levantar cabeza.
Y sí, el entretenimiento y las pelis como refugio es lo que nos queda a los que ya hemos visto demasiadas vueltas al sol y sabemos cómo termina esto. Pero ojo, eso no es un problema de España, es un síntoma de Occidente entero. Aquí solo se manifiesta más crudo porque la economía es de lonchafinismo y el Estado se ha convertido en un langosto que devora al contribuyente.
Así que confirma, pero con matices: el cementerio de elefantes es global, y España es la fosa común de los que no pudieron emigrar a tiempo. Y no, no te vayas a remar a ningún lado, porque te van a cobrar la pala.