Follow along with the video below to see how to install our site as a web app on your home screen.
Nota: This feature may not be available in some browsers.

no me parece bien considerarnos puenteY a mí qué me cuentas. ¿Te ha pedido alguien opinión?
Y por supuesto que civilizatoriamente España no es Europa aunque pertenezca a su espacio geográfico. España es un país puente entre Europa y Oriente. Lo que pasa que el español medio es un ignorante sentimentalista que como bien sabía Machado no piensa sino que embiste. Hay que entender que todos los españoles tenemos un enorme orgullo nacional, ya he dicho que no es malo en sí mismo; el problema es cuando ese orgullo no está sustentado en una lectura profunda y sabia de España sino en la repetición patriotera de los cuatro tópicos manidos de siempre y el sentimiento de auto-complacencia idealista y soñador tan intrínseco al alma española. Y lo que esto genera es tener a millones de personas cerrando filas con la sempiterna oligarquía gobernante anti-España y anti-pueblo porque "ejjk los españoles somos los mejores".
Lo dicho, lee, aprende, estudia y reflexiona y luego podrás decir algo.
Este mensaje y otros no están disponibles para visitantes. Regístrate para leerlo.
No es cuestión de gustos, es cuestión de entender la realidad de las cosas y poder actuar en consecuencia. Creer que España es un país más del entorno europeo es cerrar los ojos a la realidad histórica de España. Hoy día nuestras diferencias nacionales con países del entorno se han difuminado mucho merced al globalismo homogeneizador-destructor de países y ya parece incluso anacrónico hablar de "carácter nacional" para países que están siendo desintegrados en todos los ámbitos.no me parece bien considerarnos puente
entre el sarracin y Europa
me parece hasta peligroso.
se empieza por ahí y se acaba abriéndole las puertas a la inmi gración.
no somos Europa
somos España y con eso basta
puente de nada
puerta cerrada.
integrador de que ?No es cuestión de gustos, es cuestión de entender la realidad de las cosas y poder actuar en consecuencia. Creer que España es un país más del entorno europeo es cerrar los ojos a la realidad histórica de España. Hoy día nuestras diferencias nacionales con países del entorno se han difuminado mucho merced al globalismo homogeneizador-destructor de países y ya parece incluso anacrónico hablar de "carácter nacional" para países que están siendo desintegrados en todos los ámbitos.
Diré más:
Para la generación a la cual pertenezco hay una cosa clara: sin reconstruir el Nacionalismo Ibérico-Español generando una nueva Identidad Nacional no vamos a ninguna parte. Strictu sensu, más bien habría que crearla, porque lo que aquí imperó fue un excluyente y medievalizante sentido de la religión que se nacionalizó por parte de una oligarquía hasta que tras el 78 y en aras de la integración (disolución más bien) en Europa fue dejado atrás para dar paso a un descafeinado y enjuto ‘patriotismo constitucional’
Esto poco menos que equivale a asumir que oficialmente España no tiene nada que reivindicar más allá de la exaltación a una Constitución que es papel mojado, que vino mucho después de la Nación y que representa un porcentaje ínfimo de nuestra Historia además de no significar nada especialmente movilizador del alma colectiva hispánica. Una burda Constitución no suscita arraigo emocional ni voluntad política de lucha en nadie que no sea un politicastro o vividor de rentas públicas.
Así pues llevar a cabo esta tarea de reconstrucción del alma española y del solar patrio es la única manera de acabar con las sempiternas Dos Españas (ya sean en su version rojo vs […] o independentista vs centralista) y evitar el cíclico repruebo tribal y divisivo entre españoles que frustra cualquier tentativa de éxito nacional. Más aún: reformular España propiciará una Insubordinación Fundante (Marcelo Gullo) que permita desacoplar a España del vasallaje al cual está sometida a la oligarquía financiera anglo-sionista.
Y esto no puede hacerse solo y exclusivamente a partir de la identificación de España con una religión o la épica militar de un Imperio dinástico de una casa monárquica extranjera que arruinó España. Mucho menos puede llevarse a cabo en base a nostálgicas ensoñaciones de una inepta II República o una dictadura militar extremista violento-clerical que vendió la soberanía del país al Imperio plutocrático de USA.
No, caballeros. Si queremos tener algún futuro habrá que crear algo nuevo y procurar que por primera vez nuestro relato nacional sea integrador, no excluyente y esté fundado sobre una lógica sometida a los intereses nacionales y no religiosos o de clase. El nuevo relato nacional debe pues ser fidedigno y su mitología épico-nacional encontrar sólidas razones para poder ser ensalzada. Y es más fácil de lo que a priori pudiera parecer: toda la grandeza de España y por ende su genuina identidad reside nada más que en su pueblo, en su alma mística, luchadora, quijotesca, su grandeza espiritual, su valor estoico, su ser indomable y apasionado, su entrega total y absoluta.
Fue el pueblo el que hizo a España durante una Cruzada de 700 años, fue el pueblo el que mantuvo con su sangre y riquezas el Imperio europeo de los guiris pelirrojos endogámicos austriacos y fue el pueblo el que volvió a derramar su sangre para expulsar al invasor francés. Y cuando el pueblo no tuvo causas gloriosas por las cuales batirse ni proyecto colectivo al cual entregarse, se dedicó a cancelar entre sí porque los españoles tenemos un fuerte carácter, llevamos la guerra en la sangre y las tendencias centrífugas se manifiestan cuando no hay idea trascendente sobre la cual vehicular las energías nacionales.
Siguiendo a Ortega todo en España lo ha hecho el pueblo y lo que no hiciera el pueblo no se hizo. Es de justa razón entonces que el pueblo español sea puesto en alza antes que cualesquiera de las históricas gestas que ha llevado a cabo. Esto no implicará jamás desentenderse de nuestro pasado, pero sí contextualizarlo y ponernos en posición referente a nosotros mismos evitando así perdernos por aquellos senderos por los que los vientos de la Historia nos condujeron de tal manera que nuestra identidad nacional no vuelva a ser confundida con una religión, un Imperio dinástico o unos intereses oligárquicos.
dificilmente iremos algun sitio asi,No es cuestión de gustos, es cuestión de entender la realidad de las cosas y poder actuar en consecuencia. Creer que España es un país más del entorno europeo es cerrar los ojos a la realidad histórica de España. Hoy día nuestras diferencias nacionales con países del entorno se han difuminado mucho merced al globalismo homogeneizador-destructor de países y ya parece incluso anacrónico hablar de "carácter nacional" para países que están siendo desintegrados en todos los ámbitos.
Diré más:
Para la generación a la cual pertenezco hay una cosa clara: sin reconstruir el Nacionalismo Ibérico-Español generando una nueva Identidad Nacional no vamos a ninguna parte. Strictu sensu, más bien habría que crearla, porque lo que aquí imperó fue un excluyente y medievalizante sentido de la religión que se nacionalizó por parte de una oligarquía hasta que tras el 78 y en aras de la integración (disolución más bien) en Europa fue dejado atrás para dar paso a un descafeinado y enjuto ‘patriotismo constitucional’
Esto poco menos que equivale a asumir que oficialmente España no tiene nada que reivindicar más allá de la exaltación a una Constitución que es papel mojado, que vino mucho después de la Nación y que representa un porcentaje ínfimo de nuestra Historia además de no significar nada especialmente movilizador del alma colectiva hispánica. Una burda Constitución no suscita arraigo emocional ni voluntad política de lucha en nadie que no sea un politicastro o vividor de rentas públicas.
Así pues llevar a cabo esta tarea de reconstrucción del alma española y del solar patrio es la única manera de acabar con las sempiternas Dos Españas (ya sean en su version rojo vs […] o independentista vs centralista) y evitar el cíclico repruebo tribal y divisivo entre españoles que frustra cualquier tentativa de éxito nacional. Más aún: reformular España propiciará una Insubordinación Fundante (Marcelo Gullo) que permita desacoplar a España del vasallaje al cual está sometida a la oligarquía financiera anglo-sionista.
Y esto no puede hacerse solo y exclusivamente a partir de la identificación de España con una religión o la épica militar de un Imperio dinástico de una casa monárquica extranjera que arruinó España. Mucho menos puede llevarse a cabo en base a nostálgicas ensoñaciones de una inepta II República o una dictadura militar extremista violento-clerical que vendió la soberanía del país al Imperio plutocrático de USA.
No, caballeros. Si queremos tener algún futuro habrá que crear algo nuevo y procurar que por primera vez nuestro relato nacional sea integrador, no excluyente y esté fundado sobre una lógica sometida a los intereses nacionales y no religiosos o de clase. El nuevo relato nacional debe pues ser fidedigno y su mitología épico-nacional encontrar sólidas razones para poder ser ensalzada. Y es más fácil de lo que a priori pudiera parecer: toda la grandeza de España y por ende su genuina identidad reside nada más que en su pueblo, en su alma mística, luchadora, quijotesca, su grandeza espiritual, su valor estoico, su ser indomable y apasionado, su entrega total y absoluta.
Fue el pueblo el que hizo a España durante una Cruzada de 700 años, fue el pueblo el que mantuvo con su sangre y riquezas el Imperio europeo de los guiris pelirrojos endogámicos austriacos y fue el pueblo el que volvió a derramar su sangre para expulsar al invasor francés. Y cuando el pueblo no tuvo causas gloriosas por las cuales batirse ni proyecto colectivo al cual entregarse, se dedicó a cancelar entre sí porque los españoles tenemos un fuerte carácter, llevamos la guerra en la sangre y las tendencias centrífugas se manifiestan cuando no hay idea trascendente sobre la cual vehicular las energías nacionales.
Siguiendo a Ortega todo en España lo ha hecho el pueblo y lo que no hiciera el pueblo no se hizo. Es de justa razón entonces que el pueblo español sea puesto en alza antes que cualesquiera de las históricas gestas que ha llevado a cabo. Esto no implicará jamás desentenderse de nuestro pasado, pero sí contextualizarlo y ponernos en posición referente a nosotros mismos evitando así perdernos por aquellos senderos por los que los vientos de la Historia nos condujeron de tal manera que nuestra identidad nacional no vuelva a ser confundida con una religión, un Imperio dinástico o unos intereses oligárquicos.
Un relato nacional fidedigno debe por ello ser integrador de todas las aristas del ser nacional. Como dije la identidad española tradicionalmente se ha formado en la exclusión del otro cuando no directamente en su exterminio físico. La Guerra Civil fue producto directo de esta forma típicamente española de "convivir", que es justamente no convivir sino odiarse, enemistarse y cancelar en un bucle trágico cuyas consecuencias son la ruina de España y el empobrecimiento de los españoles.integrador de que ?
me confunde esa palabra
tiene connotaciones negativas en mi mente
dificilmente iremos algun sitio asi,
intelectualidad no va a haber ninguna si llevamos la guerra en la sangre.
y se necesita intelectualidad para construir el arma mas potente, la mas grande y la que mate mas.