85.500 títulos homologados en un año: la puerta trasera de la sanidad pública
La cifra no tiene precedentes. En 2025, el Ministerio de Universidades homologó 85.500 títulos universitarios extranjeros, de los que el 63% corresponden a estudiantes latinoamericanos. Para ponerlo en perspectiva: cada año se gradúan unos 200.000 universitarios en España. Visto así, las homologaciones equivalen al 43% de la producción nacional. Pero el dato que realmente descoloca llega al cruzar las cifras con las plazas MIR: apenas 8.000 al año. La proporción sugiere que, solo en el ámbito sanitario, podrían estar entrando más profesionales vía homologación que por la vía ordinaria.
¿Qué control de calidad se aplica a los títulos homologados?
La pregunta recurrente en los análisis es si las homologaciones se conceden con los mismos estándares que se exigen a un titulado español. Las voces críticas apuntan a que, en países de la UE, los requisitos son mucho más estrictos y que España se ha convertido en un coladero. Hay quien sostiene que bastaría con exigir el MIR para ejercer en la pública, dejando que el sector privado filtre por eficiencia. Pero la realidad es que muchos de estos profesionales acaban en urgencias de ambulatorios y hospitales públicos, donde la presión asistencial es máxima y la supervisión, mínima.
El negocio de las universidades privadas latinoamericanas
Detrás del fenómeno hay un mercado creciente. Universidades en Bolivia, República Dominicana o México ofrecen grados de Medicina, Fisioterapia o Enfermería a precios muy inferiores a los españoles. Los estudiantes, a menudo con notas de corte insuficientes en España, se marchan a cursar allí la carrera y regresan con el título bajo el brazo. Con los alquileres en máximos en ciudades como Madrid o Barcelona, la ecuación económica sale favorable: es más barato vivir en La Paz que en un barrio digno de la capital española. El resultado es un flujo constante de nuevos titulados que opositan o consiguen plaza en la pública sin haber pasado por el sistema español.
Las consecuencias sobre la sanidad y la confianza del paciente
Los testimonios recogidos reflejan una experiencia mezclada. Por un lado, hay quien defiende que muchos médicos extranjeros son competentes y cubren déficits estructurales. Por otro, abundan las quejas sobre profesionales que se limitan a recetar paracetamol e ibuprofeno ante cualquier síntoma, sin profundizar en el diagnóstico, o que reaccionan con hostilidad cuando se les pregunta. La formación en universidades de bajo nivel académico —algunas comparadas con un colegio de primaria— deja dudas sobre la capacitación real. El riesgo es que la presión por cubrir plazas lleve a rebajar el listón de forma irreversible.
El dato que nadie quiere mirar de frente
Mientras los estudiantes españoles se enfrentan a notas de corte cada vez más altas, tasas universitarias disparadas y un mercado laboral que no absorbe la sobrecualificación, las homologaciones siguen creciendo sin que el debate público aborde el fondo del asunto. 86.000 títulos en un año suponen un incremento de oferta laboral que no aparece en ninguna estadística de empleo cualificado. La pregunta no es si estos profesionales son necesarios, sino si el sistema de homologación está garantizando la calidad mínima que un país desarrollado debe exigir.
Lo más compartido
Debates relacionados en el foro