El 'pizpi' y Alexandra Breckenridge: una palabra que divide opiniones
Si algo ha demostrado el cruce de comentarios sobre la actriz Alexandra Breckenridge es que la palabra 'pizpi' significa cosas distintas según quién la use. El elogio a la intérprete, descrita como 'la más pizpi que he visto en años', ha chocado con quien niega que el término tenga ese sentido. En medio de la confusión, una pregunta de fondo: ¿el atractivo tiene fecha de caducidad?
Una definición que nadie aclara
Quien lanzó el cumplido admitió que quizá estaba empleando mal el vocablo. Otro participante le respondió que desde luego no lo comprendía. La discusión, con algún que otro socarrón, se convirtió en un ejercicio de sociología de andar por casa: la lengua viva no espera a que los diccionarios la legalicen.
La edad como telón de fondo
La duda que apuntaba a si el cumplido dependía de la edad dejó al descubierto un prejuicio silencioso. Si 'pizpi' es un halago reservado a la juventud, la frase se lee como un piropo con fecha de caducidad. Quienes salen en defensa de Breckenridge, actriz de larga trayectoria en la pequeña pantalla, sostienen que el atractivo no entiende de partidas de nacimiento. La polémica, en cualquier caso, ha servido para comprobar que el edadismo se cuela incluso en las mejores intenciones.
La actriz no se ha pronunciado. No necesita hacerlo: la conversación se ha convertido en un espejo incómodo. Al final, 'pizpi' significa lo que el hablante quiere que signifique. Y esa es la única lección de un asunto que empezó como un simple cumplido y terminó como un examen colectivo de conciencia.