El nuevo vídeo de Britney Spears reabre la polémica sobre su estado
Es difícil encontrar algo nuevo en el último clip viral atribuido a Britney Spears. Es el mismo patrón de siempre: una estrella que fue devorada por el público que la convirtió en icono, ahora observada bajo el microscopio de las redes sociales. La diferencia es que el espectáculo ya no tiene nada de entrañable.
El vídeo, que circula bajo la etiqueta “G0stas”, muestra a la cantante en una actitud que algunos interpretan como desequilibrada. Los comentarios que ha generado no escatiman en crueldad: unos la tildan de “loca”, otros se fijan en su aspecto y varios la reducen a un objeto sexual. La comparación con los famosos vídeos de David Hasselhoff borracho es inevitable, pero también incomoda: lo que antes era un chiste, ahora plantea preguntas sobre la ética de la burla hacia personas con problemas de salud mental.
El circo de la salud mental ajena
Lo preocupante no es el vídeo en sí, sino la normalización del comentario degradante. La trayectoria pública de Britney Spears, marcada por episodios de inestabilidad, se convierte en material de consumo. Mientras tanto, sus propias canciones, como “Baby One More Time”, suenan de fondo en el mismo bucle que la convierte en meme.
La pregunta que queda flotando es incómoda: ¿hasta cuándo el morbo se camuflará bajo el disfraz de humor? Porque la risa se acaba cuando se apaga la pantalla y la persona sigue ahí, con su fragilidad y su fama.