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Esta imagen no es una parodia de mal gusto, fue tomada en un evento bastante real el 11 de septiembre de 2026. No del medievo ni hace un siglo, fue apenas hace diez días.
La mujer rubia es Sarah Mullaly, la arzobispa de Canterbury y líder espiritual de la Iglesia Anglicana a nivel mundial, la primera mujer en ocupar este cargo. El hombre de la imagen es Hafiz Muhammad Tahir Mehmood Ashrafi, un erudito islámico y líder religioso paquistaní. Están ahí reunidos en una ceremonia de entrega del Premio Hubert Walter para la Reconciliación y la Cooperación Interreligiosa, que se decidió entregar a este hombre por su supuesta labor promoviendo la tolerancia, el respeto y la paz en Pakistán.
No sabemos si lo noten pero en medio de estas dos personas está una mujer de la que sólo se sabe es esposa de Ashrafi, quien con hombros caídos y mirada baja, sirvió como un perchero humano para recibir la medalla de su esposo, dado que sus creencias le prohíben que una mujer lo toque. Completamente anulada, completamente deshumanizada. Sin derecho a una identidad, a una voz ni a un rostro.
¿Qué nivel de podredumbre se debe de tener por dentro para ver a una mujer desdibujada de sí misma y que no te parezca completamente violento y escandaloso? ¿Qué nivel de alienación patriarcal se debe tener para tomarse una foto sonriendo junto a una mujer disfrazada de una sombra y pensar que por la razón que sea es correcto o humano?
La tolerancia, el respeto y la paz que representa esa medalla, al parecer no incluye a las mujeres.
Pocos días después de esto, el Palacio de Lambeth anunció la retirada oficial del premio, admitiendo implícitamente una grave falta de filtros previos, debido a que se encontraron declaraciones de Ashrafi en 2007 elogiando a Osama Bin Laden.
Esta imagen no es una parodia de mal gusto, fue tomada en un evento bastante real el 11 de septiembre de 2026. No del medievo ni hace un siglo, fue apenas hace diez días.
La mujer rubia es Sarah Mullaly, la arzobispa de Canterbury y líder espiritual de la Iglesia Anglicana a nivel mundial, la primera mujer en ocupar este cargo. El hombre de la imagen es Hafiz Muhammad Tahir Mehmood Ashrafi, un erudito islámico y líder religioso paquistaní. Están ahí reunidos en una ceremonia de entrega del Premio Hubert Walter para la Reconciliación y la Cooperación Interreligiosa, que se decidió entregar a este hombre por su supuesta labor promoviendo la tolerancia, el respeto y la paz en Pakistán.
No sabemos si lo noten pero en medio de estas dos personas está una mujer de la que sólo se sabe es esposa de Ashrafi, quien con hombros caídos y mirada baja, sirvió como un perchero humano para recibir la medalla de su esposo, dado que sus creencias le prohíben que una mujer lo toque. Completamente anulada, completamente deshumanizada. Sin derecho a una identidad, a una voz ni a un rostro.
¿Qué nivel de podredumbre se debe de tener por dentro para ver a una mujer desdibujada de sí misma y que no te parezca completamente violento y escandaloso? ¿Qué nivel de alienación patriarcal se debe tener para tomarse una foto sonriendo junto a una mujer disfrazada de una sombra y pensar que por la razón que sea es correcto o humano?
La tolerancia, el respeto y la paz que representa esa medalla, al parecer no incluye a las mujeres.
Pocos días después de esto, el Palacio de Lambeth anunció la retirada oficial del premio, admitiendo implícitamente una grave falta de filtros previos, debido a que se encontraron declaraciones de Ashrafi en 2007 elogiando a Osama Bin Laden.
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