Un edil del PP vota en Lleida contra prohibir el burka
¿Qué ocurre cuando un cargo del PP vota en contra de prohibir el burka? En Lleida acaba de pasar, y el resultado fue el previsible: la imagen del concejal circulando a toda velocidad, el meme servido y una discusión que en dos frases dejó de hablar de indumentaria para discutir siglas. El hecho es escueto: un representante del Partido Popular votó en contra de prohibir el burka en la ciudad. En una formación que lleva años rentabilizando el discurso de la firmeza en la materia, eso es una contradicción de manual.
Por qué se defiende el voto contrario a prohibir el burka
Hay una línea de defensa que no necesita apelar a ninguna ideología: si no se prohíben los leggings, ¿con qué criterio se prohíbe el burka? Es el argumento con más recorrido del asunto, porque descoloca a quien exige prohibiciones a la carta. La otra lectura es menos amable con el partido:
tibios, volubles, a la mínima presión se derrumban. Dicho de otro modo, nadie sabe si el PP está contra el burka o contra la foto incómoda que genera votarlo.
De qué se acabó hablando en realidad
El resto del recorrido fue por donde suele ir todo. Señalar el aspecto físico del edil, su cara antes que su voto, y de paso repartir estopa al PSOE por la vía de la marca blanca. Una parte del comentario derivó hacia descalificaciones personales sobre su origen, del tipo que envenena cualquier discusión política y que aquí no aporta ni un dato. Porque el fondo sigue intacto: en España no hay una posición sostenida y seria sobre prohibir prendas, solo pulsos por ver quién parece más duro.
Aquí ya nadie discute si el concejal tiene razón. Se discute si su partido aguanta tres telediarios con este criterio. Spoiler: no.