La denuncia sobre eurodiputados socialistas comprados por Marruecos se estrella contra su fuente
A principios de agosto de 2026, con la crisis migratoria de Ceuta aún encendida, ha vuelto a circular la acusación de que hasta 60 eurodiputados socialistas estarían al servicio de los intereses de Marruecos. La cifra es demoledora si se probara, y el único sustento documental que se exhibe es un contrato de la consultora Acento, ligada a José Blanco y Antonio Hernando, con las autoridades marroquíes. Una firma que, según las informaciones publicadas, habría sido retribuida en 2024 para allanar la entrada de los tomates marroquíes en el mercado europeo a costa de los agricultores españoles.
El problema de la fuente
El asunto choca con un obstáculo incómodo: la supuesta revelación se difunde a través de una publicación de Instagram, sin citar el medio original ni adjuntar documentación verificable. Eso convierte el escándalo en humo. Los mismos que desconfían del relato oficial se apoyan ahora en una imagen sin firma. La ironía es demasiado evidente como para pasarla por alto.
El contexto geopolítico
La relación entre Sánchez y Marruecos no atraviesa su mejor momento. El viraje sobre el Sáhara Occidental y la presión migratoria en Ceuta han tensado el debate público hasta el punto de que cualquier filtración, por pobre que sea, encuentra oídos dispuestos. Pero de la politización a la prueba hay un trecho que ni Acento ni un post permiten salvar.
De momento, la denuncia se queda en eso: en denuncia. Con la particularidad de que buena parte de la reacción ciudadana no es la indignación sino el hastío. Y ese hastío, en el fondo, es el mayor escudo para los imputados.