Alicante y la horchata: dónde tomarla sin coche
¿Dónde se toma una buena horchata en Alicante si uno se ha plantado en la ciudad con lo puesto y sin coche? La pregunta, aparentemente inocente, abre una discusión que pasa de recomendar una horchatería a discutir la identidad de la Comunidad Valenciana, la estética urbana de la capital y el origen del romance que se hablaba en el Reino de Valencia. El punto de partida es concreto: un viajero alojado en el Albahia, en la Albufereta, con vistas al mar y chiringuitos cerca, que prefiere el centro a la playa y pide sitios para desayunar y comer sin depender del coche.
Horchatería Azul, la recomendación que se repite
La propuesta más repetida es la
Horchatería Azul, situada un poco más arriba del Mercado Central, casi junto a la plaza de toros. El local es pequeño, con pocas mesas, y su clientela habitual acude sobre todo en verano a llevarse garrafitas de horchata natural o granizada. La cola, dicen, es constante. El negocio abría en mayo y cerraba en octubre, y con esa temporada sacaba para todo el año. Está a unos
15 minutos de la zona del Postiguet y el puerto, un paseo que en Alicante, con sus cuestas y su calor, no es precisamente agradable.
La segunda recomendación que aparece es la de probar los bizcochos del mismo establecimiento, y hay quien asegura que se teletransportaría a desayunar allí mismo. Para quien quiera ampliar el radio sin coche, se menciona la horchata artesanal y la marca Solera como referencia de calidad en la ciudad.
¿Es Alboraya la capital de la horchata o puro marketing?
La conversación deriva pronto hacia la geografía de la horchata. Una corriente sostiene que la fama de Alboraya es
puro marketing, porque la horchata es típica de toda la Comunidad Valenciana, igual que las empanadillas de boniato o la paella. Frente a eso, otra defiende que la mejor horchata que se puede probar está en una pequeña fábrica familiar de
Crevillente, Helados Caldós, con venta al público y sin una sola mesa para sentarse: solo para llevar, y si no sabes dónde está, pasas por delante sin verla. En Valencia capital, añaden, la mejor está en un sitio que no piensan nombrar para que no se masifique.
El mapa se completa con Horchata Subies, en Almassera, antigua carretera de Barcelona, donde no se aparca mal y los helados los hace la dueña a diario con ingredientes naturales. La comparación con los helados de Daniel, eso sí, se considera odiosa.
Alicante, Elche y el juicio estético de la provincia
El hilo se parte cuando entra en juego la valoración de la ciudad. Hay quien sostiene que a Alicante, quitando la postal de puerto, playa y castillo, le queda un paisaje urbano de restos modernistas mezclados con edificación sesentera y bloques abandonados. La conclusión de esa corriente es que no se mudaría a vivir allí ni pagándole, sobre todo porque el precio de la vivienda es alto: por lo que cuesta un piso corriente en la capital, en un pueblo a 30 minutos se compra un chalet con piscina.
La alternativa que se lanza es
Elche: palmerales, centro, río, avenidas y parques. Quien la defiende asegura que le da mil vueltas a Alicante y que allí se aparca sin problema. La respuesta no se hace esperar: hay quien describe Elche como el sitio con más psicópatas y narcisistas genéticos del mundo, y quien recuerda que en el centro de Alicante los buenos restaurantes obligaban a coger el coche e ir a comer a polígonos. La discusión sobre la suciedad y la decadencia de ciertos barrios también aparece, con la matización de que quien nació allí y se marchó sigue encontrando la ciudad preciosa.
El desvío hacia Elda y el turismo de interior
En medio del fuego cruzado, una corriente propone estirar la travesía hasta
Elda, presentada como el pueblo más querido del foro y sede del servidor que sostiene la comunidad. La ironía sobre una hipotética ruta turística empaquetada que una Seseña, Alcorcón, Elda y La Sagra tiene su gracia, y resume bien el tono de una conversación que empezó pidiendo horchata y acabó discutiendo la capital espiritual de un foro.
La bronca lingüística que nadie pidió
Hacia el final, el asunto deriva en un enfrentamiento sobre la lengua. Una parte sostiene que los Fueros de Valencia se escribieron en romance valenciano y que no se conserva ningún documento anterior al siglo XV que mencione explícitamente el catalán como lengua, mientras que en Cataluña se usaba el latín. La otra parte responde que el romance de Cataluña y de los territorios reconquistados, incluido el Reino de Valencia, es el catalán, y que los Fueros están escritos en esa lengua. Se citan actas notariales de 1412, 1478 y 1491 con la fórmula
in ydiomate valentino como prueba del uso del valenciano en documentos oficiales. La discusión se encona y pierde cualquier relación con la horchata.
Lo que queda claro para el viajero sin coche
Más allá del ruido, el resumen práctico es limitado: Horchatería Azul, cerca del Mercado Central, como opción céntrica y accesible a pie; Solera como referencia de horchata artesanal en la ciudad; y la advertencia de que Alicante se camina mal por las cuestas y el calor. Para desayunar y comer, la recomendación implícita es moverse por el centro y desconfiar de la oferta de barrio. El resto, incluida la comparación entre Elche y Alicante, es una pelea que el viajero no pidió.
Al final, la mejor recomendación del hilo sigue siendo la de siempre: métete donde haya cola. Aunque en Alicante, con este nivel de discusión, quizá la cola sea para discutir si la horchata es valenciana o catalana.