El coche nuevo se dispara: un Ibiza gasolina ya cuesta 19.000 euros
En 2023, comprar un coche nuevo se ha convertido en un ejercicio de estupor. Un Seat Ibiza gasolina, el utilitario por antonomasia, se anuncia por
19.000 euros según un forero. Un Peugeot 208 con los extras habituales roza los
20.000, añade. Y un Peugeot 308 diésel, que hace unos años salía por ese mismo dinero, hoy es un recuerdo. La queja inicial la lanzaba un comprador desconcertado: «Este coche hace 4 años no pasaba de los 12.000 y siendo generoso». La pregunta no es ya si el mercado está caro, sino si queda algo que no sea un atraco a mano armada.
El mercado de segunda mano también se calienta
La alternativa lógica sería tirar de segunda mano, pero ahí el panorama no es más alentador. Un Renault Megane de 2011, gasolina atmosférico y etiqueta C, se compró por
14.300 euros y ahora una web de compraventa lo tasa en
11.000, según cuenta su dueño. «El puto coche casi me saldría gratis», resume. La inflación y la escasez de coches nuevos han tensado tanto el mercado que un vehículo de más de una década apenas pierde valor, sostienen algunos participantes. Otros optan por hierros de 1.400 euros, como un 206 o un Xsara, para asegurar una pegatina de la DGT y rezar para que la mecánica aguante.
Alternativas nuevas: microhíbridos y etiquetas ECO
Para quien no quiera complicaciones, las opciones nuevas con etiqueta ECO pasan por modelos como el Kona 1.0 gasolina 48V de 120 CV, que se va a
25.800 euros, o el Xceed 1.5 MHEV de 160 CV, por el mismo precio, según los ejemplos aportados en el debate. Son los que un participante llama «la compra racional en 2023 para remeros 1.500 euristas». La ironía es que un Golf GTI con 200 CV costaba eso hace no tanto, apunta otro. La conclusión es amarga: por menos de 25.000 euros solo hay «amvre y miseria».
Listas de espera y financiación: el nuevo campo de batalla
El problema no es solo el precio. Las listas de espera se alargan y la financiación se convierte en un laberinto. Un comprador de un Skoda Octavia 1.5 de 150 CV firmó en septiembre por
31.500 euros; ahora el básico tricilíndrico de 110 CV supera los
28.000, según su testimonio. Otro denuncia que pagar al contado es más caro que financiar, una práctica que califica de «mafia». La sensación general es que el mercado se ha vuelto hostil para el comprador particular.
El transporte público como única salida para muchos
Ante este panorama, algunos optan por abandonar el coche. «Transporte público si no es imprescindible», recomienda un participante que añade: «España ya no es para los españoles». La frase, entre la resignación y la provocación, refleja un malestar más profundo. Para quienes viven en grandes ciudades con metro, la alternativa es viable; para los que dependen del coche para ir a polígonos a las 6 de la mañana, no tanto, replica otro. La brecha entre la España urbana y la rural se agranda también en esto.
El mercado automovilístico español se ha convertido en un rompecabezas. Los precios suben, la oferta se estrecha y las soluciones intermedias escasean. Mientras tanto, la pregunta flota en el aire: ¿cuánto tiempo más se sostendrá esta burbuja antes de que alguien tenga que bajarse del coche?