Ingeniería: seis años de carrera para cobrar menos que una enfermera
La oferta circulaba en un portal de empleo cualquiera y explica el problema mejor que ningún informe oficial. Ingeniero de obras públicas. Máster de edificación. Diez años de experiencia obligatoria en estructuras de puentes. Jornada presencial de 8:00 a 18:00. Treinta mil euros brutos al año. Diez años de especialización, un máster encima y el sueldo de un técnico de FP con unos años de taller. Es el retrato de por qué estudiar ingeniería en España ha dejado de ser el billete seguro que se vendía en los institutos.
Cuánto cobra un ingeniero en España
El cálculo que más circula entre los propios titulados es incómodo: el sueldo bruto apenas supera en un 10% o un 20% al de un técnico de FP2 industrial con la misma antigüedad, y a cambio de más horas de trabajo. No es el único diferencial que duele. La comparación con Enfermería —carrera más corta, carga lectiva más llevadera, colocación casi inmediata— arroja un empate o incluso una ventaja para la enfermera.
El techo tampoco ayuda. En una encuesta entre ingenieros de todas las especialidades, incluidos directivos y autónomos que trabajaban en España, ninguno declaraba superar los 100.000 euros brutos anuales. Para un médico ese umbral es alcanzable con holgura; para un abogado, complicado pero no imposible. Para el ingeniero medio, una frontera que casi nadie cruza.
La brecha entre el veterano y el recién contratado
En una empresa con media docena de ingenieros en plantilla, el mayor —60 años, 17 en la casa— cobra alrededor de 4.800 euros netos, con 15 pagas, participación en beneficios y 45 días libres al año. El último incorporado, 25 años y máster recién terminado, entra por unos 2.400 euros netos con las mismas 15 pagas. Ahí está la razón de que la dirección técnica esté plagada de perfiles que no bajan de los 55 años: la promoción llega tarde y para pocos.
El coste de oportunidad: cuatro años y 70.000 euros
Quien termina un FP industrial a los 20 años ya está cobrando; quien sale de la carrera a los 24 todavía no ha ingresado un euro. Cuatro ejercicios de diferencia que, con salarios medios de técnico, equivalen a unos 70.000 euros de ventaja para el que se saltó la universidad. Y la vida laboral se mide en décadas: 45 años de trabajo frente a cuatro o seis de estudio.
Enfermería, magisterio y la vía de la oposición
El caso más repetido tiene currículum concreto: ingeniera química, cinco años de carrera más un máster en renovables y gestión del agua, senior en una gran constructora, experta en ósmosis, diseñando plantas y visitando obras en España, el Mediterráneo y Oriente Medio. Treinta mil euros brutos. Aprobó las oposiciones de secundaria, se volvió a Málaga y cobra mejor. Como celebración, borró su perfil profesional de LinkedIn.
La moraleja tiene veinte años de antigüedad: un conocido se matriculó a la vez en Magisterio y en Químicas, a Magisterio iba sólo a los exámenes y a las fiestas, y se jubiló de maestro sin acabar la carrera de ciencias. En Cataluña, además, hay trabajo de profesor de Tecnología sin necesidad de presentarse a oposiciones.
¿Por qué sobran ingenieros en España?
Porque el relato de la escasez lleva años caducado. España es el segundo país de Europa con más ingenieros, sólo por detrás de Alemania, y un mercado con exceso de oferta no sube salarios: los hunde. A eso se suma la degradación de los propios títulos. Con Bolonia se han recortado materias —en algunas titulaciones ha desaparecido hasta el cálculo multivariable— y se ha primado el laboratorio y el proyecto frente al fundamento teórico.
La IA y el ingeniero prescindible
Hay un factor nuevo en la ecuación. El consejero delegado de NVIDIA sostuvo que estudiar programación es cosa de necios, porque lo que hace la inteligencia artificial es precisamente eliminar la necesidad de programar. La predicción puede ser exagerada. La descripción del trabajo real, en cambio, no lo es tanto: certificar documentación, revisar código heredado, cumplimentar fichas de datos. Una cadena de montaje de tareas de oficina donde no queda nada del reto técnico que se prometía en el folleto de la facultad.
En California, un bombero con cinco años de experiencia ingresa de media 115.000 dólares al año, prácticamente lo mismo que un ingeniero medio, pero con plaza pública, estabilidad y pensión. La brecha ya no es española. Es del oficio.