Eva Soriano en el tardeo: el show que desata la tormenta digital
Un tardeo veraniego promete música, copas y desenfado. Pero cuando quien ocupa el escenario es Eva Soriano, la fiesta convive con una doble función: la del show y la del juicio digital. A las pocas horas de su actuación, las redes ya debatían si su actitud era autenticidad o postureo, si su personaje público es genuino o una impostura calculada.
Entre el personaje y la impostura
El retrato que emerge del ruido es despiadado. Una parte del público la tilda de 'NPC', alguien que repite un guión sin sustancia, empeñada en parecer diferente sin serlo. Otros van más allá y la acusan de representar un papel para atraer la atención, incluso de intentar captar a los llamados 'machos de alto valor', con un resultado contraproducente. La ironía es que el esfuerzo por destacar, en lugar de sumar, espanta.
La cosificación como respuesta
Pero el debate no se queda en la crítica sociológica. Abundan las alusiones sexuales y las burlas explícitas sobre su aspecto, un clásico en la exposición de las cómicas. La naturalidad con que se cosifica a la artista dice más del entorno que de ella misma. Mientras, sus seguidores responden con apoyo y con la constatación de que, se mire como se mire, nadie queda indiferente.
La paradoja es evidente: cuantos más insultos recibe, más relevancia gana. El público del tardeo paga por verla; el público digital consume el espectáculo desde el sofá, sin pagar entrada. ¿Quién es entonces el verdadero show?