Dos canchas de baloncesto para 150.000 habitantes: el retrato de una ciudad sin alternativas
Murcia tiene más de 150.000 habitantes censados y, según la queja recurrente entre sus vecinos, apenas dos canchas de baloncesto públicas. La cifra, que parece de chiste, ilustra un problema estructural de equipamientos que va más allá del deporte: la oferta cultural y de ocio en la capital del Segura deja mucho que desear.
La anécdota del cómico que acabó en pelea
El último episodio que ha avivado el debate es la agresión a un humorista local durante uno de los escasos monólogos programados. Al parecer, un asistente se abalanzó sobre él porque el chiste tocó a su hijo. El incidente, más propio de una verbena de pueblo que de una ciudad de servicios, se ha convertido en símbolo del nivel de ocio de la ciudad: pocos espectáculos y, cuando los hay, terminan mal.
La sombra de Alcantarilla y la noria del siglo XIII
En contraste, algunos señalan que en las proximidades hay atractivos patrimoniales como la noria medieval de Alcantarilla, del siglo XIII, que con su restaurante al lado ofrece un plan alternativo. Pero para la mayoría, que una noria sea el plan estrella dice mucho del conjunto. La comparación con festivales como La Sagra, donde la programación de humor es constante, deja a Murcia en evidencia.
El dato de las dos canchas de baloncesto, repetido hasta la saciedad, no es una exageración: los planificadores urbanos parecen haber diseñado la ciudad a golpe de subvención, sin prever el crecimiento demográfico ni las necesidades de ocio de una población joven y diversa. La pregunta que flota es si la solución pasa por más infraestructuras deportivas o por un cambio radical en la política cultural. De momento, muchos prefieren emigrar los fines de semana.