Cómo un blog de noticias virales llegó a 543 euros al mes con AdSense
En julio de 2014, una polémica noticia de alcance internacional saltó a los medios. Un responsable de un blog de actualidad la replicó en minutos, con el vídeo enlazado a un servicio externo y las etiquetas afinadas para posicionar. A la hora, su panel de AdSense marcaba 2 euros. En tres días ingresó
40 euros —10 el primer día, 20 el segundo y 10 el tercero—, más de lo que había ganado en los cuatro meses anteriores. Después llegó el desplome. El 6 de julio bajó a 5 euros. El 7, a 3,40. La fiesta terminó tan rápido como empezó.
De 20 visitas al día a un pico de 90 en tiempo real
El autor del experimento llevaba cuatro meses probando plataformas: AdSense, otros intermediarios de anuncios, ventanas emergentes y traductores automáticos. Ninguna le daba más que
entre 10 y 20 céntimos diarios. La clave no fue la herramienta, sino el pico de tráfico. Tras traducir cada entrada con un plugin, sus visitas únicas pasaron de 20 a 30, luego a 50, y en el último mes a una media que superaba el centenar, con días de 200. Cada persona veía de media cuatro páginas.
El salto definitivo llegó cuando apareció primero en Google para una búsqueda de actualidad. En aquel momento tenía «de manera constante 90 usuarios en tiempo real», según su propio recuento, y los ingresos pasaron de céntimos diarios a 20 euros en un día. Uno de los participantes lo resume sin adornos: gran parte del dinero de AdSense depende de un único factor,
tráfico a mansalva.
Por qué España y Brasil no clican y el mercado anglosajón sí
Una de las observaciones del autor: el público de España y Brasil apenas pulsa los anuncios. Los clics llegaron de Reino Unido, Australia y Estados Unidos. De España, «uno o dos». Ese reparto geográfico cambia por completo la rentabilidad de un mismo número de visitas.
La traducción automática multiplicó la audiencia internacional, pero también degradó la calidad del contenido. Hay quien sostiene que el tráfico anglosajón clica porque llega al texto traducido, no encuentra lo que esperaba y abandona la página a través de un banner. De ahí una paradoja que se repite en el hilo:
cuanto peor el texto, mejor el rendimiento publicitario. Google, mientras, mide la retención del lector y penaliza el contenido que no retiene.
El riesgo real: baneos, multicuenta y contenido prohibido
La advertencia se repite en cada tramo de la conversación: las condiciones de AdSense prohíben el contenido sexual explícito, el contenido duplicado y el uso de varias cuentas. El autor reconoce haber abierto una segunda cuenta con otro correo, la dirección de sus padres y una cuenta bancaria distinta. En palabras de uno de los participantes más activos, si un niño de diez años no debería leer el artículo, no es apto.
El mecanismo del baneo, según los participantes más veteranos, es parcialmente automatizado: cualquier página con determinadas palabras clave puede ser revisada y desactivada, incluso retroactivamente, a partir de la caché de Google. Se citan casos documentados por
Business Insider de cuentas con miles de dólares retenidos por incumplir las normas. La retirada de 46.000 dólares a un usuario por violar las reglas de AdSense aparece mencionada como aviso.
Un año después: de 1 euro al día a 543 euros al mes
El propio autor publicó su balance trimestral. El primer año completo con AdSense cerró con
310 euros, de los cuales 150 correspondían a los dos últimos meses. En marzo hizo unos 40 euros; en abril, 64; en mayo, 85. Proyectaba alcanzar los 300 euros mensuales en mayo de 2016.
El cuarto trimestre de 2015 desmintió esa línea ascendente:
543 euros en octubre, 238 en noviembre y 381 en diciembre. En enero bajó a 143 euros, y recuerda que Google descuenta después entre un 10% y un 20% del panel por tráfico considerado no válido. Para entonces gastaba 180 euros en publicidad más 20 euros de servidor virtual: 210 euros mensuales que se comían buena parte del margen.
¿Adwords o Facebook Ads para inflar el tráfico?
Comprar tráfico para rentabilizarlo con AdSense tiene un problema de fondo. Según los participantes más veteranos, las condiciones del programa no admiten la compra de visitas, y un exceso de tráfico pagado eleva la proporción de clics inválidos, lo que puede acabar en suspensión. La recomendación que se repite: usar publicidad sólo como complemento del posicionamiento orgánico, nunca como base.
El autor discrepa a medias. Pasó de gastar 180 euros mensuales a 30, y describe las campañas de Facebook como muy superiores a las de Adwords para contenido viral: permiten segmentar por edad, gustos y ciudad, y avisan cuando una publicación funciona mejor que la media. La red social, eso sí, es «un arma de doble filo»: trae visitas y también clics que Google descarta.
El dato que descoloca no es el pico de ingresos, sino su reverso. Un clic de 8 euros desde Estados Unidos, el récord del autor, contrasta con los céntimos que deja la audiencia española. Y con 10.000 visitas diarias, el techo calculado ronda los 20 euros al día.