Feijóo pide a Sánchez confinar Ceuta por sarna y tuberculosis
El confinamiento de Ceuta ha vuelto a la agenda política española. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha reclamado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que decrete el encierro de la ciudad autónoma por riesgo sanitario de sarna y tuberculosis. La petición, recogida por El País, elDiario.es y Libertad Digital, ha abierto un frente de debate tan previsible como incómodo: ¿es una medida sanitaria o un ensayo de control?
Un precedente: el patrón intervencionista de Feijóo
Los críticos no han tardado en recordar que no es la primera vez. La vacunación obligatoria, el achatarramiento de coches de más de 10 años o ciertas medidas durante el COVID componen, para algunos, un patrón claro: el dirigente gallego concibe la salud pública como excusa para restringir libertades. La comparación con el famoso “entrenamiento” de la pandemia no es casual: lo que hoy es sarna, mañana puede ser cualquier otra cosa.
Las dos almas de la oposición a la medida
Entre los que rechazan el confinamiento, hay dos corrientes. Una incide en la desproporción: encerrar a toda una ciudad por dos enfermedades tratables. Otra va más al fondo: el problema no es la sarna, sino la falta de una política migratoria y de soberanía real en Ceuta. Confinar a los ceutíes, argumentan, es tratar el síntoma y no la causa.
Curiosamente, también hay quien sostiene, desde el escepticismo, que el confinamiento es tan inviable que probablemente solo busque forzar a Sánchez a retratarse. Si el presidente lo acepta, habrá un precedente; si lo rechaza, queda como el blando en inmigración. Feijóo, en cualquier caso, ya ha movido ficha.
En el plano sanitario, no hay datos oficiales sobre la incidencia de sarna o tuberculosis en Ceuta, y ninguna autoridad ha confirmado que el confinamiento sea una medida avalada por los epidemiólogos. La petición se queda, de momento, en el plano político.
El tiempo dirá si Sánchez cede. Pero no hay que ser muy escéptico para recordar que, cuando un político propone confinar una ciudad, el riesgo de que lo repita después no desaparece solo.