Feijóo ha declarado que el primer partido con el que pactará será el PSOE, «aunque le siente mal a VOX». La frase invierte la lógica de los pactos que el PP ha cerrado con Vox desde 2022.
La frase la dijo él. Alberto Núñez Feijóo sostiene que su primer socio de investidura sería el PSOE, y no Vox, «aunque le siente mal a VOX». La declaración circula en redes y contrasta con la práctica del PP desde 2022: acuerdos de gobierno con Vox en Castilla y León, Comunidad Valenciana, Baleares y decenas de ayuntamientos.
Qué implica pactar primero con el PSOE
Un pacto de investidura con el PSOE exige mayoría en el Congreso, 350 escaños. El PP necesita 176. Con Vox como socio preferente, esa suma ha sido la vía habitual desde 2023. Cambiar el orden significa renunciar a ese bloque y buscar apoyos en el centro.
La aritmética no cuadra sola. El PSOE no ha mostrado disposición a facilitar una investidura del PP, y Feijóo no detalla condiciones, cartera ni programa. Es una intención, no un acuerdo.
El coste con Vox y el mensaje al centro
La frase tiene un destinatario doble. Hacia Vox, marca distancia y recuerda que el PP no le debe la presidencia. Hacia el electorado moderado, presenta a Feijóo como alguien capaz de pactar con el rival histórico.
Vox ha respondido históricamente a estos gestos con exigencias. Cada acuerdo autonómico ha costado consejerías y presupuestos. Un pacto con el PSOE dejaría a Vox fuera de cualquier gobierno y sin contrapartida.
Una declaración sin calendario
No hay fecha ni mesa abierta. La frase es política, no parlamentaria. Sirve para fijar posición ante una eventual investidura y para presionar a ambos lados. Quien la lea como un acuerdo cerrado se equivoca.