Francia publica su base de datos de vacunas covid
Francia ha abierto una de las mayores bases de datos sobre vacunación contra la covid: 28 millones de personas analizadas. El resultado que más ha circulado es una reducción del 74% en el riesgo de muerte por covid y del 25% en la mortalidad por cualquier causa, sin aumento de mortalidad a cuatro años. La publicación se presenta como el primer bloque de una serie que irá cubriendo el resto de la eurozona. El dato, sin embargo, no ha cerrado nada: lo ha reabierto.
Qué dice exactamente el estudio francés
El trabajo, difundido a través de la plataforma de la revista médica
JAMA, sostiene que la vacunación se asocia a una menor mortalidad tanto específica como general. La cifra estrella es ese
25% menos de fallecimientos por cualquier causa, un resultado que en epidemiología se considera difícil de aislar porque mezcla efectos de la vacuna con diferencias de base entre vacunados y no vacunados.
La defensa del dato se apoya en el tamaño de la muestra:
28 millones de personas en Francia, uno de los volúmenes más altos manejados hasta ahora. La crítica se apoya en lo que la muestra deja fuera, y ahí el debate se vuelve incómodo para ambos lados.
Quién falta en la cohorte y por qué importa
El cuestionamiento más repetido no ataca el cálculo, ataca el perímetro. La cohorte no incluye niños ni ancianos, no recoge a quienes no usaron el sistema sanitario en 2020, excluye a los vacunados con pautas no ARNm y descarta a quienes murieron o cambiaron de estado en los seis meses posteriores a la fecha índice. Todo lo que concluye, por tanto, se aplica a un subconjunto muy concreto.
Hay quien añade un problema estadístico de fondo: en la franja de 18 a 59 años la mortalidad por covid era ya ridícula, de modo que cualquier reducción porcentual se mueve sobre números pequeños. Y una parte de los no vacunados de esa franja podrían ser personas con patologías que desaconsejaban la inoculación, lo que sesgaría la comparación desde el arranque.
El 25% de mortalidad general y el problema de la causalidad
El dato de mortalidad por cualquier causa es el que más resistencia genera. Explicar un 25% de reducción exige asumir que la vacuna protege frente a algo más que el virus, o que los vacunados tienen hábitos y seguimiento médico distintos. La segunda hipótesis tiene nombre técnico —sesgo del usuario sano— y no necesita ninguna propiedad mágica del fármaco.
La respuesta a esa objeción también circula: si el efecto fuera solo de estilo de vida, no se explicaría por qué el beneficio se concentra en las semanas inmediatas a la inoculación. El material no cierra la discusión, y probablemente no pueda cerrarla con una sola cohorte.
Las cifras que se han usado para atacar el estudio
Francia tiene 68 millones de habitantes. La cohorte cubre 28 millones. Faltan 40 millones de personas, y ahí es donde algunos han puesto el foco: si el universo real es más del doble del analizado, la extrapolación al conjunto del país es una decisión editorial, no un resultado matemático.
En paralelo, la tabla de causas de fallecimiento que acompaña al estudio ha servido de munición involuntaria: buena parte de la diferencia atribuida a la vacunación procede de accidentes, caídas y ahogamientos, categorías donde la causalidad biológica es difícil de sostener.
El contexto que nadie discute: la gripe A y el recuento de casos
El escepticismo no nace solo de este estudio. Una parte del análisis recuerda que la definición de pandemia nunca incluyó la mortalidad, solo la dispersión geográfica de un virus nuevo, y que durante la gripe A se acusó a la OMS de haber alterado ese criterio. Con la covid, el reproche se repite en sentido contrario.
A eso se suma el cambio de criterios de conteo justo cuando arrancó la vacunación: se dejaron de hacer PCR a asintomáticos y se dejó de clasificar todo positivo como muerte covid. Los casos cayeron, y la caída se atribuyó a las vacunas. La coincidencia temporal es un hecho; la interpretación, no.
Qué se juega el resto de la eurozona
El anuncio francés se presenta como el primero de una serie. Si los siguientes países publican resultados en la misma dirección, la narrativa oficial gana munición. Si publican resultados planos o contradictorios, el problema deja de ser francés.
Mientras tanto, el punto donde el análisis se atasca es siempre el mismo: el estudio mide asociación, no causalidad, y ninguna cohorte observacional resuelve esa diferencia por sí sola. La discusión seguirá, con datos o sin ellos.
Este artículo resume un debate público sobre datos sanitarios. No constituye consejo médico. Para cualquier decisión sobre vacunación, consulte a un profesional sanitario.