Censo de miembros, purga por el fútbol y cuentas del canal
La conversación deja de discutir el contenido y se dedica a auditar la estructura del proyecto: cuánto entra cada noche, cuánta gente sostiene el canal, cuántos han sido bloqueados y por qué. En paralelo, el hilo se enreda en dos debates laterales que ocupan buena parte del tramo: la corrección del término «reemigración» frente al calco «remigración», y el valor del libro en papel frente al digital como vehículo del legado ideológico.
Qué se ha sabido
Gothaus estima que la recaudación por emisión debe de andar «entre los 230 y 250 euros», a juzgar por las hojas de cálculo que el propio divulgador enseña en pantalla. notengodeudas fija la cuota diaria en 200 euros y compara con lo que le pedían a los taxistas de Valencia hace 25 años para cubrir gastos de licencia, coche, autónomos, seguro y combustible. Gothaus completa la cuenta: 250 euros por 30 días son 7.500 al mes; entre seis personas, 1.250; entre tres —plataforma y Hacienda incluidas—, 417 euros.
Gran gili sigue ampliando su censo: 647 miembros de edad confirmada, y un listado de 341 usuarios que comentaron al menos en vídeos como «No quieren que veas esta película», «Europa se blinda. Canarias islas cárcel» o «La dictadura digital». Explica su método: una macro de Word que recorta comentarios no registrados, capturas manuales desde la app de Android y filtro por «Solo Miembros». También cifra en 328 los usuarios conectados a las 21:03 de una emisión.
Gran gili transcribe fragmentos de los directos. De uno: «Aproximadamente calculo que llevo unos 38 bloqueados, principalmente españoles», atribuido al presentador a raíz de una publicación sobre el partido de fútbol. De otro, el recuento de bajas: «estamos que lo tiramos cuatro personas», con más salidas que altas y la advertencia de que el verano disuade a los suscriptores. Recoge también agradecimientos a donantes —una aportación de 100 euros que el presentador no había visto—, la petición de alcanzar los dos tercios del objetivo mensual y un «no hemos llegado todavía» repetido. En cuanto a precios, las entradas a sus actos se sitúan en 60 euros, 6 francos suizos y 10 soles.
El rastreo documental suma fechas: el 31 de julio de 2018 prologa un libro de Jesús Lorente; el 20 de mayo de 2019 y el 20 de abril de 2020 participa en dos programas de Carlos Paz —«El verdadero papel de la ONU» y «Desarrollo tecnológico»—; el 15 de septiembre aparece un recorte de una tertulia en Territorio Lince junto a Humberto Pérez Tomé, Javier Rodríguez Luengo y Vicente Montañez. Se localizan además 81 números de «Elementos de metapolítica para una civilización europea»: el divulgador cerró uno de ellos, no colaboró en el dedicado a Spengler y J. J. Esparza sí.
rafabogado describe el tipo de sede elegida por el proyecto: centros de negocios que sirven para domiciliar sociedades, con despacho cuatro horas al mes, teléfono fijo y secretaría virtual por 100 euros más IVA al mes. Gran gili apunta que la presentación de la Sociedad quedó publicada como «No Listado».
Las posturas
El eje de discrepancia de este tramo es la ortografía y el vocabulario. Gothaus sostiene que «remigración» es un calco directo del inglés y que lo correcto es «reemigración», y equipara esa degradación lingüística con la degradación moral. Simio no Mata simio responde que es una imposición del lenguaje político que acabará imponiéndose, y añade que «mejor que reemigración debería decirse reinmigración». Indra Ōtsutsuki desarrolla el argumento: el término «migrante» funciona como paraguas que iguala la salida y la llegada, y Effetá lo lleva al terreno biológico: «El término migrante es también subversivo, implica como dices que las personas no entran en un lugar ajeno a ellas». jo introduce una tercera posición: si se acepta la etiqueta de migrantes, basta con dejar que sigan su camino.
En el apartado del formato, santi defiende que el papel deja rastro de cualquier censura porque «si lo tachas se nota, si la arrancas una hoja se nota», mientras Gothaus replica que un libro impreso admite igualmente ediciones adulteradas y propaganda, que se degrada y que el único legado real es el genético.
Sobre el proyecto, gigidd marca el giro: «Al final la SE y la batalla cultural que iba a dar, con múltiples conferencias, quedadas y actividades ha terminado siendo una tienda online donde vende chubasqueros a 60€ y sus amigos obtienen sobresueldos por cursos de Zoom». TylerDurden99 responde que nadie obliga a consumir esos cursos y que quien compra el chubasquero lo hace como apoyo. Gran gili y Gothaus documentan la purga de un miembro que se equivocó al citar el precio de una conferencia y la posterior edición del vídeo para borrar ese tramo.
Lo que cambia respecto a antes
El foco se desplaza de la auditoría económica a la auditoría de la comunidad: ya no se discute solo cuánto cuesta, sino cuántos quedan y por qué se van. La cifra de 38 bloqueos y el goteo de bajas superiores a las altas sustituyen a las estimaciones de suscriptores del tramo anterior. Entra con fuerza el asunto lingüístico y el debate sobre el soporte del legado, ausentes hasta ahora. Aparece además el rastro de un canal fallido —«La gran partida», con entrada a los mismos precios que sus conferencias— y la documentación de una sede en la Castellana.
El método del censo
Gran gili detalla su sistema de conteo: una macro que pega los comentarios de YouTube en un documento en blanco, recorta los usuarios no registrados en el archivo «entrada.txt» y conserva los que llevan icono de estrella; cuando escasean las altas, recurre a la app de Android, filtra por «Solo Miembros» y captura a quien no tiene fichado. Gothaus reconoce el trabajo: «Hay que quitarse el sombrero ante esta labor de investigación».