Franco y las dos palizas anuales: el bulo que no muere
Un tuit atribuye al franquismo una supuesta ley que autorizaba dos agresiones anuales a la esposa. La afirmación circula sin fuente verificable, pero el dato real que sí existía en el Código Penal era otro: el
delito de adulterio, que castigaba a la mujer casada que yacía con varón distinto de su marido y al que yacía con ella sabiendo que estaba casada, según el artículo 449. Esa norma no era un invento del régimen, sino herencia de una tradición jurídica que venía de mucho antes.
Qué decía realmente la ley sobre la violencia conyugal
El Código Penal español contemplaba las riñas entre cónyuges como faltas leves, salvo cuando había lesiones con peligro de muerte. Ese marco legal no nació en 1939: venía arrastrado desde el derecho romano y se mantuvo vigente hasta el Código Penal de 1995. Con Felipe González en el Gobierno, pegar a la mujer seguía siendo, en la práctica, una falta leve. Y con la Segunda República, igual.
La diferencia entre lo que la ley permitía y lo que ocurría en las casas es otra cosa. Según un relato de un participante en la discusión, la violencia doméstica era una normalidad en la España de posguerra: se pegaba a los hijos, a veces a diario, y se veía normal que en las trifulcas de pareja sonase un hostión que calmase a la mujer histérica. Ellas no acudían a la Guardia Civil porque las consecuencias podían ser desastrosas: sin forma de ganarse la vida y con el marido como único sustento, respetarlo era una cuestión de supervivencia. Cuando alguien denunciaba, los propios agentes le decían que volviese a casa a hacer las paces.
El adulterio, el permiso marital y quién los derogó
El delito de adulterio estaba en el Código Penal español desde el Imperio Romano. El permiso marital para la mujer, también. Franco derogó el permiso marital en 1975. El adulterio se eliminó del Código Penal en 1977, ya sin Franco. La ley de las dos palizas, en cambio, no aparece en ningún texto legal conocido. Hay quien sostiene que se trata de una exageración que circula por redes sin base documental, y el dato que sí está documentado es el del artículo 449.
Por qué el bulo funciona y a quién beneficia
La cifra inventada es tan burda que resulta contraproducente. Una parte del análisis sostiene que exagerar el franquismo sirve para que el régimen actual salga mal parado en la comparación: si se explica esa época con sus leyes y su vida cotidiana, tanto lo bueno como lo malo, el resultado deja mal al sistema del 78 en lo económico, lo social, lo cultural y lo político. Otra parte señala lo contrario: que el empecinamiento en reabrir heridas históricas es lo que mantiene vivo el tema.
El dato que descoloca: a la muerte del dictador en 1975 había siete veces menos presos que en la actualidad, según una fuente citada en la discusión. El aumento de población inmigrante explica una parte pequeña del incremento; la causa principal estaría en la conversión en delito de actos cotidianos que antes no lo eran.
¿Cuánto de la leyenda negra sobre Franco resiste un archivo? Menos de lo que algunos creen. ¿Y cuánto de la leyenda rosa? Tampoco. La pregunta que queda abierta es por qué la cifra falsa circula más que el artículo 449.