Registro al despacho de García Ortiz y rebelión de los fiscales
El Tribunal Supremo registró el despacho del fiscal general y la carrera fiscal se le echó encima. Ese es el eje de este tramo. El hilo arranca mirando a otro sitio —la imputación de Alberto González Amador, pareja de Ayuso, por fraude fiscal y falsedad— y termina con García Ortiz condenado y con el Gobierno buscándole salida.
400 mensajes para recorrer ese arco.
Qué se ha sabido
Un auto del
20 de marzo imputa a González Amador y a otras cuatro personas por la operación con la que se defraudaron
350.951 euros, según Hacienda y la Fiscalía. Con eso abre el hilo. El primer giro llega cuando se conoce que el juez del Supremo que va a instruir el caso es el mismo que en 2017 se opuso a condenar al PP como partícipe a título lucrativo en la Gürtel. Un forero enlaza las dos noticias de eldiario.es y lo deja caer: el juez que no quiso condenar al PP investigará al fiscal general.
Después, la citación. El magistrado Ángel Luis Hurtado cita como investigado a García Ortiz
el 29 de enero. Se subraya un dato: el correo fechado el
2 de febrero que se puso en circulación a partir del
13 de marzo con el ofrecimiento del abogado de González Amador para pactar con la Fiscalía salió de la Fiscalía General hacia Presidencia del Gobierno, y de ahí a un medio.
El Supremo ordena a la Guardia Civil registrar el despacho del fiscal general. La Asociación Independiente de Fiscales pide personarse como acusación: su imputación contamina, sin remedio, a toda la carrera, recoge un enlace. Otros fiscales también se personan como acusación. La Asociación de Fiscales critica que el registro destroza la institución. El Supremo pide a García Ortiz que designe abogado para no generarle indefensión. Hay una investigación que se puede alargar
seis meses.
De los enlaces que se cuelgan, dos se comentan de verdad:
el fiscal Julián Salto y lo que le dijeron sobre el interés del caso y
la acusación del PP de obstrucción por el cambio de móvil.
Dónde está la bronca
Dos bloques. Uno pide dimisión desde el primer mensaje: el fiscal que está para hacer cumplir la ley, imputado. Otro responde que un fiscal no es neutral, que es la acusación y punto. Un tercero se descuelga: si ya estaba imputado, aquí no hay noticia. Ese es el reproche más repetido entre los que participan: que el hilo va por detrás de los hechos.
La pelea de fondo es otra. ¿Puede seguir en el cargo? Unos dicen que no hay sentencia firme y que recurrirá. Otros, que el
simple hecho de estar imputado ya lo descalifica. Aquí entra el diagnóstico de un forero: lo que se ha inhabilitado no es solo al fiscal general, es la posibilidad de confiar en que la justicia actúe con neutralidad.
Y por debajo, el indulto. Uno escribe que Sánchez ya debe tenerlo preparado. Otro resume que no pasará nada de nada. Pero la condena ya está sobre la mesa, y eso obliga a discutir otra cosa: no si el fiscal cae, sino cuándo se le aparta. Una parte del hilo da por hecho que la condena no tocará el sillón. Otra sostiene lo contrario.
Qué cambia respecto a antes
Se pasa de especular con la imputación a discutir una condena. Entra un asunto nuevo: los fiscales personados como acusación contra su propio jefe. Y entra el registro del despacho, que hasta ahora solo se intuía. Se cumple la predicción de los que decían que el Supremo iba a por él. Falla la de los que esperaban una salida antes de que acabara el juicio. García Ortiz sigue en su despacho.
El puzle de los testigos
Aquí el hilo se pone técnico y es de lo mejor. Un forero resume el recorrido del correo: Lobato lo muestra en la Asamblea de Madrid, dice que se lo pasó Sánchez Acera, jefa de gabinete de Óscar López, y ella declara que no recuerda qué periodista se lo filtró. Con eso se puede discutir si filtró el fiscal general o si lo hizo otro. Varios mensajes insisten en que el móvil de Lobato y la testifical de la fiscal de Madrid pesan más que los periodistas que niegan la filtración.