La teoría de la “anglosión”: el enemigo imaginario para explicar Ceuta
En la controversia sobre la crisis fronteriza en Ceuta, la tesis del ataque “anglosión” para controlar el Estrecho ha ganado minutos de gloria. La idea atribuye la presión migratoria y la tensión institucional a una operación coordinada por potencias anglosajonas. El problema: las pruebas escasean y las explicaciones alternativas no.
El factor Rota y el abandono fronterizo
Un sector del análisis apunta a que el punto de inflexión no fue un complot, sino una decisión del Gobierno español: negar a EE.UU. el uso de la base de Rota en la operación contra Irán. Esa es la lectura de quienes recuerdan que Israel protege su frontera con un muro de 10 metros de cemento, torres y radar, mientras que España ha dejado que la frontera con Marruecos se gestione desde Rabat. La conclusión que se extrae es que fue la debilidad interior, no la agresión exterior, lo que abrió la puerta.
Las réplicas no se hicieron esperar. Una de ellas resume el escepticismo: “Anglosión y Rusiasión. Escojan y hagan juego”. La acusación de fondo es que el relato del complot anglosajón sirve para desviar responsabilidades internas y, de paso, alinear el discurso con intereses rusos.
Cierre: el dato que descoloca es que ninguno de los defensores del complot ha aportado una prueba concreta del supuesto ataque. Mientras tanto, la frontera de Ceuta sigue igual, con la diferencia de que ahora hay un enemigo nuevo. Y es invisible.