Muere José Ángel de la Casa, la voz que narró el 'Gol de Señor'
José Ángel de la Casa ha muerto a los 74 años. El locutor que durante décadas puso voz a los partidos de la selección española en
Televisión Española fallece tras una enfermedad que, según las reacciones, se le diagnosticó hace apenas unos días. Fue el narrador del famoso «Gol de Señor», la secuencia que TVE repitió hasta la saciedad y que muchos espectadores asociaban ya a un tiempo pretérito. Su estilo, sobrio y sin estridencias, marcó una forma de contar el fútbol que hoy prácticamente ha desaparecido de las cabinas.
De la Casa fue prejubilado por TVE a los 56 años y continuó su carrera en otras emisoras de radio. En el momento de su muerte, la noticia ha reabierto la comparación entre aquel periodismo deportivo y el actual, más ruidoso y con menos filtros. La coincidencia temporal con el fallecimiento de Manolo el del Bombo —dos iconos del fútbol español de otra época— ha dado a la semana un aire de cierre de ciclo.
Un locutor de la vieja TVE que no gritaba
La figura de José Ángel de la Casa pertenece a una estirpe concreta: la de los narradores herederos de José Félix Pons o Matías Prats, voces que contaban el partido sin aspavientos.
Su tono era pausado, su vocabulario amplio y rara vez se equivocaba de jugador. Quienes lo escucharon durante años sostienen que esa sobriedad, hoy percibida como lentitud, era en realidad una forma de respeto hacia el espectador. No vendía emoción en lata; describía lo que veía.
El problema es que aquel modelo se extinguió. La televisión pública dejó de cultivarlo y las cadenas privadas impusieron otro registro, más próximo al grito y a la hipérbole.
De la Casa era un sosainas, dicen algunos; otros responden que, comparado con lo que vino después, era un lujo. La discusión no es nueva, pero la muerte del locutor la ha vuelto a poner sobre la mesa.
El 'Gol de Señor' y la paradoja de la repetición
La secuencia más recordada de su carrera es el «Gol de Señor», un fragmento que TVE emitió tantas veces que generó una paradoja:
buena parte del público creía que De la Casa llevaba años muerto. La repetición constante de aquella narración convirtió al locutor en un personaje casi arqueológico, asociado a un fútbol que ya no existe. Algunos señalan que YouTube reduce la calidad de los vídeos antiguos con el tiempo, lo que refuerza esa sensación de lejanía y de casposidad que no se corresponde con la tecnología real de la época.
El «Gol de Señor» funcionaba como los especiales navideños: siempre había un momento para recuperarlo. Esa familiaridad tiene un coste.
El locutor quedó reducido a una sola frase, a un instante, cuando su carrera abarcó mundiales y eurocopas desde España 82. La memoria colectiva es selectiva y a menudo injusta.
La España futbolística que retrató: Clemente, la quinta del Buitre y el 3-0 a Dinamarca
De la Casa narró la selección española en una época de mediocridad deportiva y de debates encarnizados sobre el estilo.
La quinta del Buitre se agotó en Italia 90 y Clemente construyó después un bloque rocoso que, según algunos análisis, rindió por encima de la calidad individual de sus jugadores. En Estados Unidos 94, el seleccionador apostó por un equipo defensivo que logró resultados inesperados. Esa tensión entre el gusto por el juego bonito y la necesidad de competir marcó los años que De la Casa retransmitió.
Hay quien recuerda que el locutor, habitualmente imparcial, se atrevió a criticar el once inicial de España en la previa de un partido contra Dinamarca.
España ganó 3-0. Fue una de sus raras incursiones en el terreno de la opinión, y demuestra que incluso los narradores más neutros tienen su momento de juicio.
El periodismo deportivo que se fue con él
La muerte de De la Casa ha servido para que muchos comparen su estilo con el de los locutores actuales.
Los hay que describen cada jugada como si fuera una final, con un volumen y una vehemencia que agotan. Frente a eso, la sobriedad del difunto se reivindica como una virtud profesional: hablar poco, hablar bien y no confundir al espectador. No es nostalgia; es una preferencia estética que tiene consecuencias en cómo se consume el deporte.
La coincidencia con el fallecimiento de Manolo el del Bombo ha reforzado la sensación de que se cierra una etapa. Dos hombres que representaban una manera de vivir el fútbol —más ceremoniosa, menos histriónica— han desaparecido en pocos días.
El fútbol español pierde dos voces que ya no se fabrican.
Qué se discute ahora sobre su legado
La conversación posterior a su muerte ha derivado hacia dos frentes. Por un lado, la reivindicación de su profesionalidad y de su voz como un bien escaso. Por otro, la constatación de que su figura fue prejubilada por TVE a los 56 años, lo que algunos interpretan como un despilfarro de talento público.
De la Casa siguió trabajando en otras radios, lo que demuestra que su retirada de la televisión no fue por falta de capacidad.
También ha aparecido la sombra de la politización. Hay quien lo acusa de haber sido un oficialista del régimen del 78, y quien responde que esa etiqueta se aplica hoy a cualquiera que no grite. La discusión dice más del presente que del propio locutor.
Al final, todo se convierte en una trinchera.
Con estos mimbres, es previsible que la figura de José Ángel de la Casa se revalorice con los años. Su estilo, hoy minoritario, puede convertirse en referencia para quienes se cansen del ruido. Aunque nadie sabe si eso ocurrirá antes de que otra secuencia repetida hasta la náusea sustituya al «Gol de Señor» en la memoria colectiva.