Un migrante se come una rata cruda en vídeo y las redes estallan
La escena es mínima: una mano, una rata, un hombre al que los comentarios identifican como migrante y un móvil grabando. En horas, el vídeo ha provocado de todo: carcajadas, asco, reclamos sanitarios y alguna que otra ocurrencia política. No hay fecha confirmada, no hay lugar verificado, no hay una sola cifra que sustente las lecturas apresuradas.
Entre las réplicas circuló la ironía laboral: «vienen a hacer el trabajo que los españoles no quieren hacer». Otros prefirieron dar consejos de cocina: «cocínala, que matarás bacterias». Y no faltó quien reclamó a la ministra de Sanidad, más atareada recomendando cómo ver el eclipse, que se pronuncie sobre lo que muchos consideran un problema de
salud pública.
Ceuta y otras especulaciones
Las conjeturas sobre el lugar apuntaron a Ceuta, aunque algunos señalaron que la escena no encaja con la ciudad autónoma. El fondo del asunto, mientras tanto, sigue siendo alimentario: comer un animal de alcantarilla crudo expone a patógenos que una buena cocción eliminaría. En las redes, la broma volvió a ganar a la prudencia.
El único dato incontestable del vídeo no es ni la rata ni el hombre: es el hambre. Resulta incómodo, pero ahí está. Las discusiones sobre migración rara vez se detienen en la inseguridad alimentaria que empuja a alguien a comerse una rata. Este vídeo, con toda su crudeza, lo ha puesto delante de todos.