Mónica García: confinar a migrantes en Ceuta sería «más dañino que beneficioso»
Primero fueron 47 millones confinados por la covid. Ahora se plantea encerrar a unos pocos miles de migrantes en Ceuta, sin historial médico, en pleno brote de tuberculosis y sarna. Y la ministra de Sanidad, Mónica García, sostiene que esa medida sería «mucho más dañina que beneficiosa» para la
salud pública.
La declaración llega como respuesta a las tesis de Alberto Núñez Feijóo, que había puesto sobre la mesa el confinamiento como herramienta de control sanitario y migratorio en la ciudad autónoma. Frente a esa opción, García la califica de «desmesurada» y «contraproducente», un argumento que choca con la experiencia del confinamiento general de 2020.
El argumento sanitario frente al brote
Quienes defienden el encierro apuntan a los brotes activos de tuberculosis y sarna entre la población llegada recientemente, y a la falta de historial médico, que impide conocer el estado real de salud. Quienes lo rechazan, como la ministra, sostienen que el hacinamiento y la falta de control sanitario dentro de un confinamiento pueden empeorar la transmisión, no contenerla.
El fantasma de la covid
La comparación con la covid planea sobre todo el cruce. Quienes critican a la ministra recuerdan que el Gobierno confinó a 47 millones de españoles en marzo de 2020 y ahora se resiste a encerrar a unos pocos miles. Ese doble rasero alimenta el malestar de buena parte de la opinión pública, que ve en la respuesta un gesto ideológico más que una decisión técnica.
La pregunta incómoda queda en el aire: si el confinamiento fue la herramienta correcta contra la covid, ¿por qué no lo sería contra un brote que ya está en Ceuta? La ministra tiene una respuesta. Sus críticos, otra. Y los datos disponibles no la van a resolver pronto.