Bapco arde, el crudo se desploma y Trump llama a Putin
La refinería de Bapco, en Bahréin, arde tras un ataque iraní y el crudo firma una jornada de montaña rusa: abre disparado, toca los
119 dólares y se hunde hasta los
86 cuando se sabe que el G7 estudia soltar 400 millones de barriles de sus reservas. En medio del terremoto, Trump llama a Putin por iniciativa propia y anuncia que rebaja sanciones al petróleo ruso.
Qué se ha sabido
Mojtaba Jamenei queda confirmado como nuevo Líder Supremo, según medios estatales, y Trump responde con un «No estoy contento». El CGRI ataca la refinería de Bapco, la principal de Bahréin: procesa
267.000 barriles diarios y alimenta a la Quinta Flota. Bapco declara fuerza mayor. Ese mismo día, drones iraníes golpean la zona industrial de Fujairah, en Emiratos, con incendios visibles en el mapa de calor de la NASA.
Arabia Saudí, Emiratos, Irak y Kuwait recortan producción conjunta en hasta
6,7 millones de barriles diarios: ya no hay dónde almacenar. Aramco avisa de «consecuencias catastróficas» si no se reabre Ormuz. El G7 discute liberar entre
300 y 400 millones de barriles y el Brent se deja 15 dólares en menos de dos horas. Corea del Sur estudia un tope de precios por primera vez desde 1997. Vietnam pasa al teletrabajo y Maersk suspende reservas hasta el 21 de marzo. Sumitomo Chemical declara fuerza mayor: es la quinta química asiática en una semana.
En el frente, Israel bombardea la Casa de la Cultura Rusa en Nabatieh y Moscú lo llama «agresión no provocada». Hezbolá ataca la estación satelital de Emek HaEla y embosca a las fuerzas israelíes en Khiam:
tres tanques Merkava alcanzados. La embajada de EE. UU. en Riad queda «irrecuperable» y Washington evacúa diplomáticos de Turquía, Arabia Saudí, Bahréin, Kuwait, Bagdad y Erbil. Human Rights Watch acusa a Israel de usar fósforo blanco en Yohmor.
En el mar, el USS Gerald R. Ford opera en el norte del Mar Rojo y el Charles de Gaulle se espera en el Mediterráneo oriental para el
13-15 de marzo. La fragata española Cristóbal Colón se queda en Chipre. Irán anuncia que cobrará «aranceles de seguridad» a los buques aliados de Washington y que abrirá Ormuz a quien expulse a los embajadores de EE. UU. e Israel. Trump, por su parte, llama a Putin —una hora de conversación que el Kremlin califica de «profesional, franca y constructiva»— y después anuncia que suspende parte de las sanciones al petróleo ruso.
El reloj del crudo
Aquí el hilo se convierte en mesa de operaciones. Caronte avisa de que el diésel sube
120 dólares de golpe y el gasóleo europeo supera los 175 dólares por barril. Coscorron echa cuentas: las reservas del G7, 1.200 millones de barriles, son once días de consumo mundial; lo que se libera, unos cuatro días. «Mucho impacto no va a tener». Trajanillo añade que liberar reservas es «pan para esta mañana, hambre para esta tarde». El barril arranca en 97, baja a 86, rebota a 92 y Caronte insiste en que el problema real es mover los barcos. Fija su apuesta del día: 100-105 al cierre.
Dónde está la bronca
Aquí choca la retirada con la supervivencia. Caronte lo dice sin anestesia: «La guerra no acaba, tranquilos». Frente a él, quien lee las palabras de Trump —«la guerra está prácticamente terminada», «una excursión a corto plazo»— y da la retirada por hecha. Seronoser sospecha del desplome: «Si el petróleo baja ahora, es para barrer los cortos». Egam dispara un misil dialéctico contra el sentido de la guerra. Troperker no perdona a Europa y sostiene que no vendería petróleo ni gas a Bruselas salvo que se pague con oro.
Y hay una bronca inesperada: las IA. Fulcrum29smt pregunta a ChatGPT y a DeepSeek por los radares destruidos y compara respuestas; Curroesteja pide valorar «de dónde viene cada IA» como se valora quién está detrás de un periódico. Bakunin2020 lo encoge: «Sin duda, pero eso ya casi da lo mismo». El hilo también se parte con los rumores: la muerte de Ben-Gvir en un supuesto accidente de coche y la del jefe del Mossad, que nadie confirma. Iskra avisa: «En una guerra casi todo es gris».
Qué cambia respecto a antes
Se rompe el pico vertical del crudo. Lo que llevaba semanas subiendo sin freno se da la vuelta cuando el G7 se asoma a las reservas. Trump deja de hablar de rendición incondicional y pasa a la «excursión» que acaba pronto. Putin entra en el tablero por teléfono y sale con las sanciones al petróleo ruso a medio levantar. Y el enfrentamiento se ensancha: por primera vez en el hilo, Israel bombardea patrimonio ruso y Moscú responde con un comunicado oficial. La guerra sigue, pero quien marca el paso ya no es solo el campo de batalla. Es el precio del barril.