Economía: ¿Ha empezado ya el estallido de la burbuja de la IA?

¿Ha empezado ya el estallido de la burbuja de la IA?
RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

Nadie puede afirmar que la burbuja de la IA haya estallado ya, pero el desplome del jueves en Wall Street —3,2 billones de dólares de pérdida de valor bursátil en una sola sesión— es la señal de alarma más seria hasta la fecha. El detonante inmediato fue político: la victoria demócrata en las elecciones de medio mandato y su promesa de regular la inteligencia artificial y los centros de datos.

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Nadie puede afirmar que la burbuja de la IA haya estallado ya, pero el desplome del jueves en Wall Street —3,2 billones de dólares de pérdida de valor bursátil en una sola sesión— es la señal de alarma más seria hasta la fecha. El detonante inmediato fue político: la victoria demócrata en las elecciones de medio mandato y su promesa de regular la inteligencia artificial y los centros de datos.

La bolsa estadounidense vivió el jueves una de esas jornadas que los inversores recuerdan durante años. El Nasdaq, el índice donde cotizan las grandes tecnológicas, cayó un 5,5%. El S&P 500, el termómetro más amplio del mercado, retrocedió un 4,4%. En conjunto, el mercado perdió más de 3,2 billones de dólares de capitalización en una sola sesión, una cifra que supera el producto interior bruto de Canadá. El viernes los mercados estadounidenses repuntaron tras la reapertura en Nueva York, pero no recuperaron todo el terreno perdido. La onda expansiva se extendió primero a Asia y luego a Europa.

La pregunta que recorre las mesas de operaciones y los foros de inversión es si esto es una corrección puntual o el inicio de algo mucho más serio. La respuesta honesta es que nadie lo sabe. Lo que sí se puede hacer es reconstruir qué ha pasado, por qué ha pasado y qué está en juego.

La victoria demócrata en las 'midterms' como detonante

El resultado de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos ha cambiado el cálculo político que los inversores tenían sobre la mesa. Los demócratas han hecho campaña explícita a favor de regular la inteligencia artificial y la construcción de centros de datos. Muchos de los candidatos que han ganado estos comicios centraron sus mensajes en poner coto al poder de los grandes conglomerados tecnológicos y de las compañías de IA. En varios estados se votó a favor de moratorias a la construcción de centros de datos, en un contexto de creciente oposición vecinal a estas instalaciones, que consumen enormes cantidades de recursos y han causado problemas de abastecimiento en comunidades de todo el país.

El mercado interpretó ese giro político como un frenazo potencial al desarrollo explosivo que ha sido motor de crecimiento económico mundial y de beneficios empresariales en los últimos años. La reacción fue vender. El dueño de Tesla y SpaceX, Elon Musk, había batido el récord de donaciones para unos comicios: se calcula que destinó cerca de 500 millones de dólares a apoyar a candidatos republicanos. Tras las 'midterms', las acciones de ambas compañías sufrieron un fuerte desplome. Solo en las sesiones del miércoles y el jueves perdieron más de 400.000 millones de dólares de valor bursátil.

No todo el mundo comparte la lectura catastrofista. Ben Barringer, director de investigación tecnológica en Quilter Cheviot, considera que «resulta demasiado simple afirmar que los demócratas serán perjudiciales para los centros de datos». Reconoce que habrá una pausa en el desarrollo de algunas infraestructuras o en la aprobación de licencias, pero apunta a las declaraciones de la nueva gobernadora electa de Texas, Gina Hinojosa, para sostener que su enfoque será pragmático, aunque con más foco en garantizar que los recursos que consumen estos centros se asignen de manera más equitativa.

El CAPE más alto desde el año 2000

La preocupación por una burbuja de la IA no nació con las elecciones. Lleva meses creciendo al calor de las valoraciones astronómicas que han alcanzado las empresas tecnológicas en bolsa. El indicador que se usa para medir si un mercado está sobrevalorado —el ratio precio-beneficio ajustado al ciclo, conocido como CAPE— ha alcanzado su nivel más alto desde el año 2000. Eso significa que la bolsa estadounidense cotiza a una valoración inusualmente elevada en relación con los beneficios reales de las empresas que la componen.

Un ejemplo de esa desconexión entre precio y negocio se vio la semana anterior a las elecciones: las acciones de Alphabet, la matriz de Google, se desplomaron tras registrar unos beneficios inferiores a los previstos. La pérdida de valor bursátil superó los 500.000 millones de dólares. No es un caso aislado, sino la ilustración de un patrón: cuando las expectativas de beneficios son tan altas, cualquier decepción se paga cara.

Antes de las 'midterms' ya se esperaba un incremento en la supervisión de las compañías tecnológicas. La oposición a los centros de datos y las dudas sobre la seguridad de la inteligencia artificial venían alimentando ese escenario regulatorio. Lo que ha cambiado es la velocidad: el resultado electoral ha convertido una preocupación difusa en un calendario político concreto.

Por qué a usted, que no tiene acciones de Nvidia, le afecta lo que pasa en Wall Street

Las llamadas 'siete magníficas' —Nvidia, Apple, Google, Microsoft, Meta, Amazon y Tesla— representan más de un tercio del índice S&P 500. Eso significa que cualquier fondo de inversión o de pensiones que replique ese índice está directamente expuesto a su desempeño. Millones de pequeños ahorradores de todo el mundo tienen parte de su dinero, aunque no lo sepan, en esas siete empresas.

La inteligencia artificial ha sido un motor importante de crecimiento y el auge tecnológico ha contribuido a amortiguar el impacto que la guerra en Oriente Medio ha tenido sobre la economía mundial. Una venta masiva y sostenida de acciones tecnológicas sería un revés para los países que han depositado sus esperanzas en que la revolución de la IA genere empleo y impulse la productividad, permitiéndoles superar años de relativo estancamiento económico.

Hay otro factor que complica el cuadro: los bancos centrales de todo el mundo han subido los tipos de interés para combatir el shock inflacionario causado por el conflicto en Oriente Medio. Si la economía se desacelera, esa estrategia podría tener que replantearse ante el riesgo de estanflación, una situación en la que el crecimiento débil coincide con un aumento rápido de los precios. Es el peor escenario posible para cualquier banco central.

Corrección o recesión: lo que dicen los que se juegan el dinero

Los especialistas están divididos. Desde hace meses, diversos expertos consideraban inevitable una corrección en el sector tecnológico. La cuestión era cuándo y de qué magnitud. Cuando los inversores empiezan a perder la confianza, el proceso puede retroalimentarse: las caídas provocan ventas, las ventas provocan más caídas. «Un círculo virtuoso puede convertirse rápidamente en uno vicioso. Por tanto, los inversores deben resistir hasta que el rumbo a seguir quede más claro», explica Barringer.

En la otra orilla está Mark Haefele, director de inversiones de UBS Global Wealth Management. Considera que el ciclo de inversión en inteligencia artificial va a mantenerse intacto, a pesar de lo que califica como una «indigestión del mercado» en los últimos días. «No creemos que los fundamentos justifiquen una desaceleración prolongada», añade. Su argumento: la demanda de inteligencia artificial y semiconductores no desaparece de la noche a la mañana, y seguirán lanzándose nuevas herramientas y construyéndose centros de datos.

La volatilidad, en cualquier caso, ha venido para quedarse. Los mercados son propensos a las oscilaciones y nadie tiene la bola de cristal. Lo que sí se puede afirmar con los datos en la mano es que el jueves se perdió más valor bursátil en un día del que produce Canadá en un año entero. Si eso es el principio de un estallido o solo un susto, es una pregunta que solo el tiempo responderá. Y conviene recordar que esto es información económica, no asesoramiento financiero: antes de tomar cualquier decisión sobre su dinero, consulte con un profesional cualificado.

Datos clave
  • El Nasdaq cayó un 5,5% y el S&P 500 un 4,4% el jueves, con pérdidas de más de 3,2 billones de dólares en una sola sesión.
  • El ratio CAPE, que mide si un mercado está sobrevalorado, alcanzó su nivel más alto desde el año 2000.
  • Alphabet perdió más de 500.000 millones de dólares de valor bursátil tras registrar beneficios inferiores a los previstos.
  • Elon Musk destinó cerca de 500 millones de dólares a apoyar a candidatos republicanos en las 'midterms'.
  • Las 'siete magníficas' representan más de un tercio del índice S&P 500.
Fuente: eldiario.es
Resumen generado con inteligencia artificial a partir del primer mensaje del tema.

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¿Ha empezado ya el estallido de la burbuja de la IA? Esto es lo que nos dice el desplome de las bolsas​


elDiario.es

El derrumbe de Wall Street ha hecho saltar las alarmas por el temor a que la volatilidad sea el inicio de un colapso masivo de los mercados​


15-19 minutos



Los mercados financieros globales han entrado en una espiral de inestabilidad, atribuida al temor de algunos inversores a que el sector de la inteligencia artificial pueda sufrir un frenazo tras la victoria de los demócratas en las ‘midterms’.


No es la primera vez en los últimos meses que los mercados bursátiles se tambalean ante la preocupación por una posible burbuja tecnológica o de la IA. Pero, ¿podría esta volatilidad ser el preludio de un desplome generalizado del mercado?


¿Qué ha pasado?​


Wall Street sufrió un desplome el jueves impulsado por una oleada de ventas en el sector tecnológico y de la inteligencia artificial, que el viernes se extendió a Asia y Europa. Los mercados estadounidenses repuntaron el viernes tras la reapertura de las operaciones en Nueva York, pero no lograron recuperar todo el terreno perdido porque los temores sobre nuevas caídas persisten.


El jueves, el mercado bursátil estadounidense perdió más de 3,2 billones de dólares —una cifra superior al PIB de Canadá—, después de que el Nasdaq, un índice especialmente expuesto al sector tecnológico, cayera un 5,5%, y el S&P 500, que agrupa a las principales empresas del mercado, retrocediera un 4,4%.


El desplome se produce tras meses de advertencias sobre el excesivo valor de las acciones de empresas de inteligencia artificial en un contexto marcado por el temor a una situación de extrema vulnerabilidad en la economía mundial, agravado por el conflicto en Irán y la preocupación de que la burbuja tecnológica pudiera estallar. El detonante de esta oleada de ventas se ha atribuido a la contundente victoria de los demócratas en las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, que han hecho campaña a favor de la regulación de la IA y los centros de datos.


¿Por qué ha impulsado el desplome el resultado en EEUU?​


Los inversores creen que un Congreso controlado por los demócratas promoverá una regulación más estricta de la IA y de la construcción de centros de datos, lo que frenaría el desarrollo artefacto peligroso del que ha sido en los últimos años motor del crecimiento económico mundial y de los beneficios empresariales.


Muchos de los candidatos demócratas que han triunfado en estos comicios han centrado sus mensajes en poner coto al poder de los tecnoligarcas, de Wall Street y de las grandes compañías de IA. En varios estados se ha votado a favor de sarracena a la construcción de centros de datos, en un contexto de creciente oposición a la edificación de estas enormes instalaciones que consumen enormes cantidades de recursos y han causado problemas de abastecimiento en comunidades de todo el país.

Como demostración de lo que había en juego en estas elecciones, basta recordar que el dueño de Tesla y SpaceX, Elon Musk, ha batido el récord de donaciones para unos comicios. Se calcula que ha destinado cerca de 500 millones de dólares a apoyar a candidatos republicanos, además de trasladar su residencia a Texas, el estado líder en la construcción de centros de datos. Tras las ‘midterms’, las acciones de ambas compañías han sufrido un fuerte desplome. Solo en las sesiones del miércoles y jueves perdieron más de 400.000 millones de valor bursátil, lo que supone un fuerte varapalo para Musk, su principal accionista.


¿Pero no había ya preocupación sobre la burbuja de la IA antes de las ‘midterms’?​


Así es. La preocupación sobre una burbuja de la IA crece desde hace meses por las valoraciones astronómicas que han llegado a alcanzar las empresas tecnológicas en bolsa. Según diversos analistas, las subidas han alejado el precio de estas compañías de la realidad de su negocio.


El indicador utilizado para considerar si un mercado está sobrevalorado —el ratio precio-beneficio ajustado al ciclo (CAPE, por sus siglas en inglés)— ha alcanzado su nivel más alto desde el año 2000, lo que evidencia que la bolsa estadounidense ha alcanzado una valoración inusualmente elevada en relación con los beneficios de las empresas que forman parte del mercado.


En un ejemplo de esa desconexión, las acciones de Alphabet —la empresa matriz de Google— se desplomaron la semana pasada tras registrar unos beneficios inferiores a los previstos, lo que supuso una pérdida de más de 500.000 millones de dólares en su valor bursátil.


Antes de las ‘midterms’ también se esperaba un incremento en la supervisión de las compañías tecnológicas, dada la creciente oposición a la construcción de centros de datos y la preocupación sobre la seguridad de la inteligencia artificial.


Ben Barringer, director de investigación tecnológica en Quilter Cheviot, considera que “resulta demasiado simple afirmar que los demócratas serán perjudiciales para los centros de datos”.


“Es cierto que habrá una pausa en el desarrollo de algunas infraestructuras o la aprobación de licencias; sin embargo, a juzgar por las declaraciones de la nueva gobernadora electa de Texas, Gina Hinojosa, lo más probable es que su enfoque sea pragmático, aunque ahora se ponga también el foco en garantizar que los recursos que consumen estos centros se asignen de manera más equitativa”.


¿Qué supone el desplome de la bolsa para la gente de a pie?​


Lo que pasa con el precio de las acciones de los gigantes tecnológicos estadounidenses tiene consecuencias para pequeños ahorradores de todo el mundo.


Las llamadas ‘siete magníficas’, las grandes empresas tecnológicas —Nvidia, Apple, Google, Microsoft, Meta, Amazon y Tesla—, representan más de un tercio del índice S&P 500; lo que significa que todos los fondos, de inversión o pensiones, que replican ese índice están directamente vinculados a su desempeño.

La inteligencia artificial ha sido un importante motor de crecimiento, y el auge tecnológico ha contribuido a amortiguar el impacto que la guerra en Oriente Medio ha tenido sobre la economía mundial.


La posibilidad de una venta masiva y sostenida de acciones tecnológicas podría suponer también un revés para los países que han depositado sus esperanzas en que la revolución de la IA genere empleo e impulse la productividad, permitiéndoles así superar años de relativo estancamiento económico.


Como respuesta al shock inflacionario que ha causado el conflicto en Oriente Medio, los bancos centrales de todo el mundo han subido los tipos de interés. Una desaceleración económica podría obligar ahora a replantear esa estrategia ante el riesgo de estanflación: una situación en la que un crecimiento débil de la economía coincide con un rápido aumento de los precios.


¿Y qué puede pasar ahora?​


Las bolsas son propensas a las oscilaciones y la volatilidad y los especialistas están divididos sobre si la situación empeorara a partir de ahora. Desde hace meses, diversos expertos consideraban inevitable una corrección, pero cuando los inversores empiezan a perder la confianza, el proceso puede retroalimentarse. “Un círculo virtuoso puede convertirse rápidamente en uno vicioso. Por tanto, los inversores deben resistir hasta que el rumbo a seguir quede más claro”, explica Barringer.



Otros analistas creen, sin embargo, que las recientes caídas en bolsa del sector tecnológico representan un ajuste más que una recesión duradera. En su opinión, la demanda de inteligencia artificial y semiconductores no desaparecerá de la noche a la mañana y seguirán lanzándose nuevas herramientas y construyéndose centros de datos.


Mark Haefele, director de inversiones de UBS Global Wealth Management, considera que el ciclo de inversión en inteligencia artificial va a mantenerse intacto, a pesar de lo que califica como una “indigestión del mercado” en los últimos días. “No creemos que los fundamentos justifiquen una desaceleración prolongada”, añade.


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