(18/11/2012 12:00) [cont.]
La ideología del alquiler, de los petulantes dostoievskianos pisitófilos y creditófagos, es para simpaticearse de ella.
Se ha llegado al absurdo capitalista de que no hay mejor negocio que exprimir bichos. Ya les conté el caso, que he tenido profesionalmente hace días, de un jubilado gañán, forrado y llorón que compró un pisito en Madrid por 2,3 millones de pesetas y lo tiene alquilado por 1.000 euros mensuales que no declara a Hacienda; en números redondos, pues, le está sacando a su dinero una rentabilidad anual ¡¡¡del 75%!!!, ¡ni el mejor hedge fund de todos los tiempos!; si en vez de comprar el pisito ["que se pagó solo"], hubiera adquirido acciones del Santander, ahora tendría una guano, literalmente.
Esta ideología, no solo en España, infecta la política económica desde mediados de los 1980s. Ahora estamos mordiendo el pole, paralizados de miedo y con los trastero sucios.
Sin embargo, por ahí afuera, la vida económica sigue y cualquier día nos desayunamos con el despertar de las Bolsas porque, para perpetrar la siguiente engaña generacional, la de las pensiones, hace falta un "alza fundamental" y dinero hay, porque los que os engañado no lo han destruido.