Algunas empresas que estaban sobrevendidas lo estuvieron por unos resultados previstos muy negativos que al final no lo fueron tanto. Esa impresión de que las cosas no están tan mal como nos pensamos ha dado alas a algunas cotizaciones. El problema es que no se atiende que si la previsión de caída en beneficios de una empresa era del -40% y al final ha resultado ser del una tasa negativa del 25, la realidad es que esa empresa está en graves pérdidas por mucho que no sean tan grandes como algunos “analistas” predijeron. Por otra parte, los datos positivos en la economía son el resultado de inyecciones que se deberán de pagar tarde o temprano y que no conllevan una solución estructural sino coyuntural. Y finalmente, la garantía de los bancos centrales de que la bajada histórica y peligrosa de tipos hasta estos niveles casi nulos no será algo puntual sino que la previsión es mantener el precio del dinero al 1% o más bajo incluso cuando la recuperación sea real lo que va a provocar es otra burbuja de consumo aun mayor. El error se volverá a cometer y eso, aunque las bolsas ahora no lo reflejen, ya tendrán tiempo de entrar en pánico.
Llevo muchos años trabajando en bolsa y se que ahí se apuesta por que las cosas pueden mejorar aunque las noticias digan lo contrario y además es muy habitual que esa actitud acabe dando resultados. Sin embargo la bolsa, los inversores, los banqueros, los gobiernos, los periodistas, los economistas, los docentes y todos los me gusta la fruta que salen hasta de debajo de las piedras en época electoral, saben que esto es una gran mentira.
Fijaros bien. En los EUA y debido a decisiones que han modificado leyes contables, los bancos pueden esconder sus pérdidas sufridas con las subprime o créditos de dudoso cobro. Evidentemente al hacer un balance en el que no reflejas esas pérdidas, lograrás que salga positivo en la mayoría de los casos, pero eso no deja de ser un gesto tramposo por muy legal que sea. El gobierno de Obama permite posponer la publicación de las pérdidas pero sin embargo no les permite actuar en virtud de esos números por que en realidad están tremendamente dolido. No pueden mantener el nivel de crédito que el sistema americano consumista precisa. Sin crédito la recuperación no será efectiva y acabará por hundir el patrón deficitario que la administración Obama ha puesto en marcha.
La sensación de que aquí la gente se engaña al solitario es sorprendente. Resulata que el indice VIX, un valor que analiza el riesgo de que se repita otro sustancia ilegal del 29 ha pasado de un 96% de probabilidad a un 33 en los últimos días. Ese descenso del pánico se debe a una gran mentira que se aguanta en una decisión política que permite esconder las pérdidas a los bancos americanos. En España ya se ha planteado lo mismo y las cajas han dejado de tener la obligación de explicarse en ese sentido.
Todo es como surrealista. Ellos cambiando las reglas, maquillando lo que no se debe ver o viéndolo como interesa, mientras la gente vive de espaldas a todo ello intentando mantener su vida de juguete y tonalidad pastel a modo de clase media exuberante y ligeramente distanciada de tanta miseria.
De todos modos las bolsas están sobrevaloradas. Se suele decir que predicen escenarios, que aportan datos sobre lo que va a pasar. Sin embargo no siempre es así. Las bolsas se basan en la publicación de resultados de las empresas cotizadas y en este sentido vienen buenos tiempos pues la mayoría de esas empresas irán presentando mejores resultados de los esperados porque lo peor, como decíamos, no fue 2008, ni lo será 2009, lo peor está por llegar y se llama 2010. Muchos inversores lo saben pero juegan a corto esperando recuperar lo perdido el año pasado y sobredimensionando con cualquier noticia favorable sus activos y ganando los ratios expuestos.
La pena de todo ello es que todo esto es cartón piedra, basado en datos maquillados, virtuales y en el que todos saben que no representa la realidad. Los inversores que ya tienen posiciones asentadas esperan que otros entren con fuerza y revaliden sus apuestas. En todo caso, no hagan caso de cómo vaya la bolsa, ahora mismo es un escenario para gestores patrimoniales que eluden atender lo que pasa realmente y prefieren el río revuelto. Sirve para justificar los dichosos brotes verdes.