El eclipse total que dejó negocio, dudas y bronca política
¿Cuánto vale un minuto de oscuridad a las ocho y media de la tarde? El eclipse total de Sol que cruzó España demostró que, bien vendido, vale bastante. Las gafas de protección se agotaron, los desplazamientos a la franja de totalidad llenaron miradores y el ruido político se coló hasta en el momento más silencioso del fenómeno.
Las gafas: el gran negocio del eclipse
Pocos productos se venden tan rápido con una fecha de caducidad tan clara. Los fabricantes de gafas de eclipse se forraron en las horas previas y, como siempre en estas ocasiones, aparecieron las sospechas de adjudicaciones amigas. Bastaba escribir una letra en el buscador de Amazon para que saltasen decenas de protectores con precios muy por encima de lo habitual.
Hubo incluso quien comparó las gafas repartidas por instituciones con una máscara de soldar número 12. El veredicto fue demoledor: las gafas oficiales dejaban pasar más luz de la recomendada y el que se entretuvo demasiado en la fase parcial podía haber arriesgado la vista. El negocio, desde luego, no pidió perdón.
La totalidad, vista y contada
Quienes pagaron caro por situarse en la zona del 100% no se quejaron. Hablan de un croma en el cielo, de un sol negro rodeado de destellos rojos y amarillos, de un fogonazo cuando la uña se cierra del todo. La televisión no lo da; ni falta que hace, dijeron algunos.
En la otra acera, los que esperaban noche cerrada se sintieron estafados. Al 95% de ocultación la luz apenas caía; al 99% ya se notaba, pero solo en el momento exacto de la totalidad se ve la corona solar. En Barcelona el eclipse pasó sin pena ni gloria, con una subida de temperatura y una humedad pegajosa.
- Del 95% al 99% de ocultación, la luz aún no parece de noche; con el 100% aparece la corona solar sin protección.
- La fase total se produjo sobre las 20:30, cerca del anochecer, lo que le quitó espectacularidad en las últimas horas.
- Los eclipses totales se repiten cada año en algún punto del planeta; España tiene otro previsto dentro de un año, según las previsiones.
La bronca política puesta en órbita
Ni un eclipse se libra de la polarización. Mientras unos aplaudían el espectáculo, otros interpretaban que servía para desviar la atención de los problemas del país. Hubo quien mencionó directamente la corrupción del PSOE, quien pidió la dimisión del presidente en pleno fenómeno y quien lo utilizó como ejemplo de pastoreo social. La ciencia pasó de puntillas; el ruido se quedó a cenar.
Qué deja realmente el eclipse
Visto en perspectiva, el eclipse no fue una excepción: ya hay otro en el calendario y los eclipses totales son un fenómeno anual en el planeta. Lo que escasea es la ocultación al 100%, esa franja estrecha que convierte el cielo en otra cosa. Y lo que no falta es la industria del asombro dispuesta a cobrarlo.
Al final, todos miraron al cielo: unos con gafas certificadas, otros con filtros caseros y unos cuantos con la boca abierta sin ninguna protección. El eclipse pasó. El negocio, no tanto.