Cipariso
Cuñado nija
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Posteo esta entrada de Jorge Alarcón en inBestia.com porque me parece la postura más certera que he leído acerca de lo que es una burbuja económica o financiera.
Como el artículo es largo, pródigo en ejemplos, gráficos y referencias, os emplazo a echarle un vistazo en
Y os pongo el principio para que os hagáis una idea.
Una de las palabras que más se repite en la actualidad en los círculos económico - financieros es la de “burbuja”. Aparentemente, estamos rodeados de ellas. Según diversas fuentes existiría una burbuja en el sector inmobiliario, en la renta fija (bonos) y en la renta variable (sobre todo la del mercado estadounidense), en las acciones de compañías tecnológicas, en las valoraciones del capital riesgo, en el mundo de las startups, también en la economía china, y cómo no, en las criptodivisas. Recientemente, se acuñó el término de “The Everything Bubble” (“Todo es una burbuja”), que reflejaría el escenario actual.
Pero, ¿hasta qué punto podemos hablar con rigor de burbujas en todos estos activos? El pasado año Ángel Martín Oro apuntaba que “la burbuja que sí existe en los últimos años es la de usar el término “burbuja” para muchas más cosas de las que sería sensato”. Morgan Housel, socio en Collaborative Fund y uno de los columnistas más incisivos en el mundo financiero, escribió en 2016 un artículo en el que trataba de separar el grano de la una manola en este asunto de identificar burbujas.
Los mercados han estado subiendo y bajando durante siglos, pero el término burbuja es nuevo. Al ser nuevo, no existe una definición oficial de lo que es. Y dado que no existe, cualquiera puede clasificar lo que quiera como una burbuja y nadie puede probar que esté equivocado.
El premio Nobel de Economía Robert Shiller, en su libro “Exuberancia Irracional”, intentó resolver este problema. Para Shiller, detectar una burbuja es como diagnosticar una enfermedad mental: “El manual de diagnóstico y estadística de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, que define la enfermedad mental, consiste en una lista de verificación de síntomas”.
Él utilizó esto como punto de partida para crear su propio checklist o lista de síntomas para la verificación de la existencia de burbujas:
Precios en rápido aumento.
Narrativas que justifican la burbuja.
Historias sobre cuánto dinero está ganando la gente.
Envidia y malestar entre los que se han quedado fuera.
Celebración por los medios de comunicación.
Se trata de algo simple e inteligente. Pero está lejos de ser perfecto. Así como una persona que está de mal humor no está necesariamente deprimida, muchos activos pueden parecer que están en una burbuja sin estarlo.
El ejemplo favorito de Housel es Microsoft a principios de los años 90. Las acciones se triplicaron desde el año 1988 hasta comienzos de 1990. La gente contaba historias sobre cómo los ordenadores cambiarían el mundo. Bill Gates apareció en portadas de revistas como uno de los multimillonarios más jóvenes de todos los tiempos. Posteriormente, después de años de exuberancia, las acciones cayeron un 31% a mediados del año 1990.
Microsoft cumplía todos los signos de una burbuja clásica, tal y como hemos definido anteriormente, incluyendo una caída final de un tercio en su valor en cuestión de pocos meses. Pero Microsoft no era una burbuja en 1990. Ni tan siquiera se le parecía. Incluso si analizas los datos desde el techo de 1990, las acciones se multiplicaron por seis en los cinco años siguientes y por 74 en los diez años posteriores. Visto con perspectiva, parece algo obvio, pero las acciones de Microsoft estuvieron claramente infravaloradas en un momento en el que parecían una burbuja evidente.
Pero esto es algo que vemos a menudo. Otro ejemplo: ¿Era Amazon una burbuja en el año 1999? La empresa, al igual que Microsoft, cumplía todos los requisitos establecidos para ser considerada una burbuja, pero realmente no lo era. La cotización de la empresa es hoy en día ocho veces superior a la del año 1999. Algo similar ocurrió con Facebook en el 2012 o con General Motors en 1960. ¿Era una burbuja China en el 2007? Así parecía, y su economía sufrió un fuerte parón, pero luego volvió a despertar y siguió su curso. Así que, ¿quién sabe? El número de burbujas que predijimos es mucho mayor que el número de burbujas que ahora (visto con perspectiva) reconocemos.
Morgan Housel señala que, según su experiencia, lo que la mayoría de la gente llama burbuja no deja de ser más que un ciclo normal del capitalismo. Los ciclos son una de las partes más importantes del funcionamiento de los mercados y se comportan del modo en que vemos en el siguiente gráfico.
Como el artículo es largo, pródigo en ejemplos, gráficos y referencias, os emplazo a echarle un vistazo en
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Y os pongo el principio para que os hagáis una idea.
Una de las palabras que más se repite en la actualidad en los círculos económico - financieros es la de “burbuja”. Aparentemente, estamos rodeados de ellas. Según diversas fuentes existiría una burbuja en el sector inmobiliario, en la renta fija (bonos) y en la renta variable (sobre todo la del mercado estadounidense), en las acciones de compañías tecnológicas, en las valoraciones del capital riesgo, en el mundo de las startups, también en la economía china, y cómo no, en las criptodivisas. Recientemente, se acuñó el término de “The Everything Bubble” (“Todo es una burbuja”), que reflejaría el escenario actual.
Pero, ¿hasta qué punto podemos hablar con rigor de burbujas en todos estos activos? El pasado año Ángel Martín Oro apuntaba que “la burbuja que sí existe en los últimos años es la de usar el término “burbuja” para muchas más cosas de las que sería sensato”. Morgan Housel, socio en Collaborative Fund y uno de los columnistas más incisivos en el mundo financiero, escribió en 2016 un artículo en el que trataba de separar el grano de la una manola en este asunto de identificar burbujas.
Los mercados han estado subiendo y bajando durante siglos, pero el término burbuja es nuevo. Al ser nuevo, no existe una definición oficial de lo que es. Y dado que no existe, cualquiera puede clasificar lo que quiera como una burbuja y nadie puede probar que esté equivocado.
El premio Nobel de Economía Robert Shiller, en su libro “Exuberancia Irracional”, intentó resolver este problema. Para Shiller, detectar una burbuja es como diagnosticar una enfermedad mental: “El manual de diagnóstico y estadística de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, que define la enfermedad mental, consiste en una lista de verificación de síntomas”.
Él utilizó esto como punto de partida para crear su propio checklist o lista de síntomas para la verificación de la existencia de burbujas:
Precios en rápido aumento.
Narrativas que justifican la burbuja.
Historias sobre cuánto dinero está ganando la gente.
Envidia y malestar entre los que se han quedado fuera.
Celebración por los medios de comunicación.
Se trata de algo simple e inteligente. Pero está lejos de ser perfecto. Así como una persona que está de mal humor no está necesariamente deprimida, muchos activos pueden parecer que están en una burbuja sin estarlo.
El ejemplo favorito de Housel es Microsoft a principios de los años 90. Las acciones se triplicaron desde el año 1988 hasta comienzos de 1990. La gente contaba historias sobre cómo los ordenadores cambiarían el mundo. Bill Gates apareció en portadas de revistas como uno de los multimillonarios más jóvenes de todos los tiempos. Posteriormente, después de años de exuberancia, las acciones cayeron un 31% a mediados del año 1990.
Microsoft cumplía todos los signos de una burbuja clásica, tal y como hemos definido anteriormente, incluyendo una caída final de un tercio en su valor en cuestión de pocos meses. Pero Microsoft no era una burbuja en 1990. Ni tan siquiera se le parecía. Incluso si analizas los datos desde el techo de 1990, las acciones se multiplicaron por seis en los cinco años siguientes y por 74 en los diez años posteriores. Visto con perspectiva, parece algo obvio, pero las acciones de Microsoft estuvieron claramente infravaloradas en un momento en el que parecían una burbuja evidente.
Pero esto es algo que vemos a menudo. Otro ejemplo: ¿Era Amazon una burbuja en el año 1999? La empresa, al igual que Microsoft, cumplía todos los requisitos establecidos para ser considerada una burbuja, pero realmente no lo era. La cotización de la empresa es hoy en día ocho veces superior a la del año 1999. Algo similar ocurrió con Facebook en el 2012 o con General Motors en 1960. ¿Era una burbuja China en el 2007? Así parecía, y su economía sufrió un fuerte parón, pero luego volvió a despertar y siguió su curso. Así que, ¿quién sabe? El número de burbujas que predijimos es mucho mayor que el número de burbujas que ahora (visto con perspectiva) reconocemos.
Morgan Housel señala que, según su experiencia, lo que la mayoría de la gente llama burbuja no deja de ser más que un ciclo normal del capitalismo. Los ciclos son una de las partes más importantes del funcionamiento de los mercados y se comportan del modo en que vemos en el siguiente gráfico.
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