Los padres de la IA encienden la alerta: ¿estamos ya en la singularidad?
Nada más y nada menos que los dos padres de la inteligencia artificial han soltado una traca hoy. Sin confirmar oficialmente, el mensaje ha corrido como la pólvora entre los círculos tecnológicos: la singularidad podría estar más cerca de lo que se pensaba. Pero, ¿qué significa realmente? ¿Un salto brusco o una evolución gradual?
El debate sobre el ritmo de la singularidad
Las interpretaciones se dividen. Por un lado, quienes creen que la singularidad llegará de repente: un día la IA empieza a autocorregirse y mejorarse sin ayuda, y al siguiente es capaz de tomar el control de todo. Por otro, los que sostienen que será un proceso gradual, con mejoras incrementales que apenas notaremos. Un dato llamativo: mientras se discute, alguien logró que un modelo de IA generara un supuesto PDF con la demostración de la hipótesis de Riemann, aunque probablemente plagiado. La respuesta de la máquina fue cooperativa, no mandó al usuario a la mierda. Para algunos, esa sumisión es señal de que aún estamos lejos de la singularidad real.
La inevitable deshumanización según los más pesimistas
Hay quien lo da por hecho: la singularidad es inevitable, tarde o temprano. Los frenos morales nunca han detenido un desarrollo tecnológico. El resultado, advierten, será la total deshumanización de la sociedad. Si el valor humano se reduce a la capacidad de crear riqueza, cuando la IA lo haga mejor, el ser humano pasará a ser irrelevante. Un escenario que algunos sitúan en un horizonte de entre 3 y 30 años, pero que otros consideran pura ciencia ficción. Mientras tanto, los inversores escuchan un mensaje: «este es el camino, sigamos invirtiendo». Y la población, otro: «esto es disruptivo, prepárense». La brecha entre el state of the art real y las versiones comerciales sigue siendo un misterio.