El horno no arruina, pero el impasto se resiste
La conversación arranca con una petición que se repite y nadie satisface:
«Y los impastos? Queremos ver los impastos». El hilo lleva páginas hablando de hornos, masas y tarifas, pero las fotos del impasto no llegan. La cosa se calienta cuando un participante reprocha a otro que ni siquiera ha hecho la masa en todo el tiempo que lleva esperando. La respuesta es un
«YES, I MADE» en mayúsculas que desata la primera bronca del tramo.
Qué se ha sabido
El cálculo del consumo eléctrico vuelve a la mesa con cifras concretas: un horno doméstico de
2-3 kW gasta entre
1,5 y 2,5 kWh en una hora real de uso, lo que a
0,15-0,20 €/kWh son
30-50 céntimos. Para llegar a los 8 euros habría que tener el horno encendido a tope más de un día seguido. Lo que de verdad encarece la pizza son los ingredientes: mozzarella de verdad, harina de fuerza y buen tomate. Se mencionan marcas concretas:
Caputo, Fior di Latte y San Marzano.
Sobre el horneado, alguien aporta que hornear pan a
250 °C consume
2,15 kWh, y que en dos horas se pueden hornear
20 kilos de pan. El precio final depende de la tarifa y la franja horaria.
Para conseguir un acabado crujiente sin horno de leña, se propone usar una sartén antiadherente o una plancha de calidad, calentarla al fuego unos
30 segundos y luego meterla en el horno a
200 °C durante
5 minutos. Se advierte de que no tenga asas de plástico.
Dónde está la bronca
El primer choque es lingüístico. Un participante corrige al que escribió
«YES, I MADE»: o se dice
«yes, I did», o
«yes, I made it», o
«yes, I did it». El autor se defiende:
«TE JURO QUE IBA A PONER DID PERO EN EL ULTIMO MOMENTO PUSE MADE». La corrección deriva en burla hacia las clases de inglés y en un intercambio de improperios que no aporta nada al tema.
El segundo frente es la masa. Un participante defiende el método tradicional artesanal napolitano, amasado a mano. Otro sentencia que el impasto se hace a mano y cuesta
5 minutos, y que no hace falta amasadora. Frente a eso, alguien bromea con que un robot hará los impastos. La discusión sobre si el horno doméstico dora bien la parte superior lleva a la solución de la sartén, que unos defienden y otros descartan por no ser su rollo.
También hay quien reprocha que no se haya mostrado el acabado del horno y quien pide foto del impasto. Nadie la sube.
Qué cambia respecto a antes
La factura eléctrica queda definitivamente fuera de la ecuación: el consumo se sitúa en
30-50 céntimos y el debate se traslada a los ingredientes y a la masa. La predicción de que un robot hará los impastos aparece como broma, sin plazo. El asunto nuevo es la ausencia de pruebas gráficas: se piden fotos del impasto y del acabado del horno, y no llegan. El hilo se parte entre los que defienden la sartén como solución y los que consideran que eso no es pizza napolitana.
El método de la sartén
La propuesta más detallada del tramo llega de un participante que explica cómo lograr una pizza crujiente con medios domésticos: sartén antiadherente de calidad, del diámetro más grande posible, calentada al fuego
30 segundos o menos de un minuto, y luego al horno precalentado a
200 °C durante
5 minutos. Insiste en que no tenga mango o asas de plástico y en no lavarla en caliente con agua fría. La respuesta de otro forero es tajante:
«no me va ese rollo».