Testigo de la viuda de la CAM asesinado y sepultado en hormigón
Doce puñaladas, algunas por la espalda, y el cuerpo sepultado bajo hormigón en una vivienda de la partida del Bacarot en Alicante. Así halló la Policía Nacional al empresario Jesús Tavira, testigo clave en el caso del asesinato de la viuda de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM). Su desaparición el pasado 18 de marzo había despertado todas las alarmas. Cuatro personas han sido detenidas, entre ellas un matrimonio de origen argelino que ocupaba la vivienda donde se encontró el cadáver.
El testigo incómodo del caso CAM
Tavira era el único testigo que había visto a dos personas sospechosas merodeando el concesionario el día del crimen de la viuda de la CAM. Su testimonio, sin embargo, cambió varias veces de versión. Mantenía más de doscientas llamadas telefónicas con el acusado, que finalmente fue absuelto por falta de pruebas. La absolución fue recurrida por el Tribunal Supremo, que vio anomalías en la devolución y posterior destrucción del acta del jurado. El Alto Tribunal consideró que el derecho de defensa de la acusación quedó "irremediablemente dañado".
Móvil económico o ajuste de cuentas
Las pesquisas apuntan a que el asesinato de Tavira podría no estar directamente relacionado con el caso CAM. El empresario regentaba un desguace y se dedicaba a la prestación de préstamos. Uno de los detenidos, un mecánico argelino que trabajaba para él, le debía entre 3.000 y 5.000 euros. La autopsia revela que las puñaladas fueron propinadas por la espalda, lo que sugiere que la víctima acudió voluntariamente al lugar y fue atacada por sorpresa. Un sector del análisis sostiene que el móvil fue puramente económico: una deuda impagada que acabó en un crimen desproporcionado. Otros, sin embargo, no descartan que Tavira supiera algo que no debía y que su silencio se comprara con la muerte.
Sistema judicial bajo sospecha
La coincidencia de que un testigo clave en un caso ya turbio aparezca asesinado ha reabierto la desconfianza hacia la investigación oficial. La destrucción del acta del jurado en el primer caso, sumada a la muerte de Tavira, alimenta la teoría de que el sistema no solo no protege a los testigos, sino que permite que se eliminen las pruebas incómodas. Como apunta una corriente de opinión, "estadísticamente cuenta como caso resuelto, pero el acusado absuelto lo queda para siempre". La sensación de impunidad es difícil de ignorar.
La pregunta que queda en el aire: ¿era Tavira un testigo incómodo que sabía demasiado o simplemente un prestamista que reclamó una deuda al empleado equivocado? Lo cierto es que su muerte no aclara el crimen de la viuda de la CAM, sino que añade más capas de oscuridad a un caso judicial que ya de por sí arrastra múltiples irregularidades.
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