En España no se puede esperar nada de la función pública porque es la primera incumplidora de absolutamente toda norma escrita que, por cierto, vomitán por cientos de miles de páginas en los 17 comederos que padecemos.
De un funcionario lo menos que se puede esperar es que no conozca ni los más elemental de las normas con las que se supone que trabaja. Lo normal, además, es que las incumpla conscientemente y, cuando le reclamas ese incumplimiento, te remite al juzgado con todo cinismo. Es una de las principales causas del colapso de la justicia. De vez en cuando, el juez se calienta y amenaza a los responsables, pero todo queda en lo de siempre: en nada. En España, si eres funcionario y quieres prosperar en tu profesión, lo que tienes que hacer es no cumplir ni una sola norma.
En los paises serios, la función pública es sagrada y vela por los derechos del ciudadno. En España, siempre eres culpable hasta que puedas demostrar lo contrario, varios años y muchos gastos después.
Sé de lo que hablo. Soy funcionario y llevo toda la vida enfrentándome a ellos.
Puro nido de mediocres y vagos.