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Greta Thunberg abandona la directiva de la flotilla humanitaria a Gaza
¿Quién paga el gasoil de cuarenta barcos que llevan mes y medio navegando entre puertos del Mediterráneo? La pregunta, formulada sin rodeos, recorre buena parte de la conversación pública sobre la Flotilla Global Sumud, la iniciativa que partió el 31 de agosto desde Barcelona con activistas de más de cuarenta países para romper el bloqueo israelí sobre la Franja de Gaza. Y la respuesta que da el relato oficial —"lo pagan los que la apoyan"— no termina de convencer a todos.
El detonante de la última polémica es la salida de Greta Thunberg de la junta directiva de la organización, adelantada por Il Manifesto y confirmada por el borrado de su nombre en la web de la misión. La activista sueca mantiene su participación en la travesía, pero cambia de barco: deja el Family, donde viajaba la directiva humanitaria, y se instala en el Alma junto a otros activistas. Su argumento, según el mismo rotativo, es que la comunicación de la flotilla se centra demasiado en los asuntos internos y no lo suficiente en el genocidio en Palestina. "Todos tenemos un papel: el mío no será en el comité directivo, sino como organizadora y participante", declaró.
Qué ha pasado con la flotilla y por qué se ha roto la directiva
La Flotilla Global Sumud navega en aguas internacionales frente a la costa italiana, a unos 2.000 kilómetros de Gaza, y espera la incorporación de las últimas embarcaciones procedentes de Italia y Grecia hasta formar una flota de unos cuarenta barcos humanitarios. Entre los participantes figuran la ex alcaldesa de Barcelona Ada Colau y Mandla Mandela, nieto de Nelson Mandela. El mal tiempo ha alargado la misión más de lo previsto, con largas estancias en distintos puertos, y algunos activistas han abandonado alegando que no aguantan la presión mental y física del trayecto.
La salida de Thunberg de la directiva no es un caso aislado. En el mismo periodo, el coordinador de la flotilla, Khaled Boujemâa, habría presentado su renuncia en protesta por la presencia de activistas LGTBIQ+ en la expedición, según una acusación difundida en redes que el material recoge sin confirmación independiente. La combinación de bajas por agotamiento, dimisiones por discrepancias internas y relevos de barco dibuja una organización que avanza más por inercia que por coordinación.
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El bloqueo israelí y la hambruna que la misión dice querer romper
El contexto que la flotilla invoca es verificable y duro. Israel impuso un bloqueo naval sobre la Franja de Gaza en 2007, cuando Hamás tomó el control del enclave, y lo convirtió en prohibición total de entrada de ayuda, alimentos y combustible por tierra, mar y aire en marzo, al romper el alto el fuego pactado. Desde entonces, 428 gazatíes han muerto de inanición, la mitad de ellos niños, y Naciones Unidas ha declarado la hambruna en gran parte del territorio.
La organización denunció además que varios drones sobrevolaron las embarcaciones al partir de Túnez, lo que generó temor en la tripulación por posibles ataques o sabotajes. Los días 9 y 10 de septiembre, dos barcos amarrados en el puerto tunecino de Sidi Bou Said fueron alcanzados por proyectiles que causaron incendios en la cubierta. La flotilla atribuyó los incidentes al ejército israelí; las autoridades tunecinas negaron que se tratara de un ataque extranjero y lo achacaron a un cigarro. En mayo, otra iniciativa similar, la flotilla Conscience, fue alcanzada por drones frente a la costa de Malta, y un mes después las fuerzas navales israelíes abordaron y confiscaron un yate con bandera británica con decenas de activistas a bordo. Israel calificó estas iniciativas de "maniobra propagandística en apoyo a Hamás".
Quién financia la flotilla y quién paga el gasoil
El escrutinio económico es el otro gran frente. La objeción más repetida es que una expedición de cuarenta embarcaciones no se sostiene con donaciones espontáneas: combustible, amarres, avituallamiento y tripulación tienen un coste que, en algún punto de la cadena, acaba saliendo de bolsillos ajenos a la causa. Quien defiende la iniciativa responde que Thunberg no cobra del erario público y que su financiación es privada; quien la critica sostiene que el dinero público riega por otras vías el ecosistema mediático y asociativo que amplifica estas campañas. El desglose completo de gastos no está publicado y esa opacidad alimenta la sospecha en ambos sentidos.
Hay un detalle náutico que desmonta parte de la épica. Varios participantes con experiencia en veleros de este tipo describen la rutina real a bordo: una palanca para vaciar el orín, otra para triturar el papel higiénico usado, prohibición de comer alimentos con hueso tras un incidente con una cereza que atascó el sistema, y la constatación de que más de una semana sin atracar se hace insoportable para gente no curtida. Cada escala en puerto se convierte en una fiesta. De ahí que la travesía acumule más días de terraza que de navegación.
El viaje se convierte en turismo por el Mediterráneo
La ruta tampoco ayuda a la causa. La flotilla navega rumbo a Malta y las escalas previstas en el Mediterráneo oriental coinciden con algunas de las zonas más turísticas de Grecia. La ironía se escribe sola: una misión que denuncia la hambruna en Gaza avanza a razón de un día de mar por tres de puerto, y las tentaciones de hotel boutique, chiringuito y tienda de souvenirs no son precisamente un obstáculo israelí. Mientras tanto, en Gaza siguen muriendo personas por inanición.
La pregunta que sobrevuela todo el asunto no es si la flotilla llegará, sino qué queda de ella cuando llegue. Si la directiva se descompone antes de avistar la costa, si los barcos se reagrupan en facciones y si la única que parece dispuesta a asumir el riesgo final es precisamente la que acaba de bajarse del comité, el relato humanitario se sostiene mal. Y el gasoil, mientras tanto, lo sigue pagando alguien.
Datos clave
La flotilla partió el 31 de agosto desde el puerto de Barcelona con activistas de más de cuarenta países.
Navega a unos 2.000 kilómetros de Gaza y prevé reunir unos cuarenta barcos humanitarios.
Israel impuso el bloqueo naval en 2007 y lo convirtió en prohibición total en marzo.
428 gazatíes han muerto de inanición desde entonces, la mitad de ellos niños.
Los días 9 y 10 de septiembre, dos barcos fueron atacados con proyectiles en el puerto tunecino de Sidi Bou Said.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«Ella, debida a su condición mental, estará empeñada en ir sí o sí y sin perder tiempo aunque sea a riesgo de quedar presa de los israelíes.»
— Endless 8 · Motivación de Thunberg
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
Misión humanitaria legítima contra el bloqueo30%
Performance propagandística financiada por otros50%
Desorganización interna y turismo encubierto20%
📌 DATOS
La flotilla partió el 31 de agosto desde el puerto de Barcelona
Navega a unos 2.000 kilómetros de Gaza
Se prevén unos cuarenta barcos humanitarios en la flota final
Israel impuso el bloqueo naval en 2007
428 gazatíes han muerto de inanición, la mitad niños
📅 EVOLUCIÓN
Agosto 2025La Flotilla Global Sumud parte del puerto de Barcelona con activistas de más de cuarenta países
Septiembre 2025Dos barcos amarrados en el puerto tunecino de Sidi Bou Said son atacados con proyectiles que causan incendios en cubierta
Septiembre 2025La organización denuncia el sobrevuelo de drones atribuidos a inteligencia israelí al partir de Túnez
Septiembre 2025Greta Thunberg abandona la junta directiva de la flotilla y cambia del barco Family al Alma
Septiembre 2025La flotilla navega en aguas internacionales frente a la costa italiana rumbo a Malta, a unos 2.000 kilómetros de Gaza
✓El detalle náutico que desmonta la épica del viaje: la rutina real a bordo de un velero de este tipo, con palanca para el orín y prohibición de comer alimentos con hueso
✓La cronología de incidentes atribuidos a Israel: drones sobre Túnez, proyectiles en Sidi Bou Said y el abordaje de un yate con bandera británica
✓La renuncia del coordinador de la flotilla por la presencia de activistas LGTBIQ+, un episodio que tensiona la unidad de la expedición
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