Deportistas bajo el foco del acoso sexual en redes
La imagen de una atleta en plena competición debería generar admiración. En lugar de eso, se convierte en una invitación al comentario soez. La última polémica vuelve a poner el dedo en la llaga: el deporte femenino sigue siendo un campo de batalla entre el respeto al mérito y la cosificación más burda.
Un malentendido cinematográfico
La discusión ha rescatado una película de Clint Eastwood en la que entrena a una boxeadora. En la película, la relación es estrictamente profesional, pero algunos espectadores interpretan lo que no hay. Esa confusión entre la ficción y la realidad sirve de excusa para lanzar comentarios soeces sobre las mujeres atletas. Una vez más, el cuerpo de la deportista se convierte en el centro de atención, y no sus marcas.
Dos formas de leerlo
Hay quien resta importancia a estos comentarios: los considera bromas sin malicia. En el extremo contrario, se señala que alimentan un clima de acoso que desincentiva a las mujeres a practicar deporte de élite. Los datos de la violencia de género en el deporte, aunque escasos, apuntan a que el acoso verbal es la forma más frecuente y la menos denunciada. Ignorar el problema no lo hace desaparecer.
Mientras siga siendo noticia el cuerpo de una campeona en lugar de su tiempo de reacción, el debate estará lejos de cerrarse.