LaSexta sustituye a Helena Resano tras un ingreso sin diagnóstico
Hay un ingreso y no hay diagnóstico. Eso es lo único firme sobre Helena Resano, presentadora del informativo de mediodía de LaSexta, que permanece hospitalizada desde el lunes 11 de marzo. La periodista navarra, que acaba de cumplir 50 años, comunicó su ausencia en redes con una imagen tomada desde el propio centro. Las causas, el pronóstico y la duración de la baja siguen abiertos.
Ana Cuesta asume ya el telediario.
Qué se sabe del ingreso de Helena Resano
La presentadora cerró la semana anterior sin señales de alarma, entre el trabajo y la familia. El domingo preparaba lo que ella misma describió como «una semana llena de compromisos, cursos y grabaciones que eran todo un reto». Al día siguiente estaba ingresada.
En su mensaje habló de «un revés de salud» y de unos planes que se truncaron. No detalló el motivo. Sí agradeció la labor del personal sanitario y admitió que sigue esperando respuestas: «Aquí estoy desde el lunes. Agradecida a los médicos y sanitarios que están haciendo todo por encontrar respuestas».
El ingreso llega en un momento profesional alto. Compagina la conducción de
LaSexta Noticias con eventos como presentadora y con contratos de imagen para varias marcas. En lo personal, mantiene una relación consolidada con el empresario y comunicador Aitor Aristegui, con quien tiene dos hijos. La mayor, de 21 años, trabaja como biomédica en Nueva York desde hace cuatro años.
¿Qué síntomas se han descrito y qué se descarta?
El cuadro que se ha difundido procede de su propio relato recogido en prensa. «El domingo, de repente, mi lado izquierdo se durmió, de cintura para abajo», ha explicado. Y añade: «La parálisis subía hacia arriba y empezaba a afectar a la otra pierna». El cierre, por ahora, es el mismo: hasta el momento los médicos no han conseguido saber con seguridad qué le está pasando.
Ante una pérdida de sensibilidad y de fuerza sin causa evidente, algunos participantes del debate han apuntado a cuadros neurológicos poco frecuentes. Cualquier nombre que se lance hoy es exactamente eso, especulación: sin diagnóstico cerrado, no hay certeza sobre el origen del ingreso ni sobre su alcance.
¿Por qué se relaciona el ingreso con la vacuna?
Respuesta corta: no hay ninguna prueba. Una parte de los comentarios ha vinculado el ingreso a las vacunas contra la covid, del mismo modo que se atribuyen a la vacunación ictus o trombos que la evidencia no respalda. La información publicada no sostiene ninguna relación causal, y el propio mensaje de la presentadora se limita a constatar que espera un diagnóstico.
Hay quien argumenta que estos episodios habrían aumentado en frecuencia. La afirmación no descansa sobre ningún registro de casos confirmados, solo sobre una percepción. Es el tipo de hipótesis que se repite hasta parecer un dato, y que sigue sin serlo.
El reproche del doble rasero educativo
El caso también ha reabierto una crítica recurrente contra cierta prensa: la de defender la escuela pública para todos y matricular a los hijos en circuitos privados. Se ha señalado que la hija de la presentadora estudió en una universidad privada y que después habría accedido a un centro sanitario de élite en Estados Unidos. Es un señalamiento sin verificación documental en lo que se ha difundido, pero ilustra una tensión que trasciende a una persona concreta.
Las declaraciones que se le rescatan
Junto a la noticia han vuelto a circular mensajes suyos de la etapa más dura de la pandemia. En uno, preguntaba si el espectador cenaría en Nochebuena con un familiar no vacunado. En otro, hablaba de una supuesta campaña de los negacionistas y de quienes amenazan. También firmó una columna crítica con la negativa de un tenista de primer nivel a vacunarse, en la que le reprochaba falta de empatía con los confinados y con quienes perdieron a alguien.
Ese material, sacado de contexto o no, explica buena parte del tono del debate: menos interés por el diagnóstico y más ajuste de cuentas con el relato que ella defendió.
Qué puede pasar ahora
Lo previsible es que el diagnóstico llegue cuando los médicos cierren el cuadro y que la baja se alargue lo que haga falta. La sustitución en el telediario no tiene, de momento, fecha de fin. Y la conversación sobre la vacuna seguirá su curso, con o sin respuestas. Cabe esperar que la verdad clínica, cuando aparezca, importe bastante menos que el ruido que ya ha generado.