Pablo Iglesias se nos hace palillero de la hostelería

Fachada de la taberna Garibaldi en Lavapiés con pizarra de menú y persiana a medio subir

Pablo Iglesias abre una taberna en Lavapiés con 3.100 euros​

Hay un local en el número 8 de la calle Ave María, en Lavapiés, a nueve minutos andando de la Puerta del Sol y del Congreso de los Diputados. Ahí levanta la persiana el próximo martes la taberna Garibaldi, el nuevo negocio de Pablo Iglesias, fundador de Podemos, asociado con un poeta, Sebastián Fiorilli, y un cantautor, Carlos Ávila. La sociedad se dio de alta el 16 de febrero y su patrimonio social declarado son 3.100 euros. Con esas cifras sobre la mesa, la pregunta de si esto es un negocio o un acto de militancia con mantel se plantea sola.

Qué es la taberna Garibaldi y quién está detrás​

El nombre no es casual: guiña a la Brigada Garibaldi, la unidad de voluntarios italianos que combatió en defensa de la Segunda República. El local lo ocupaba antes el gastrobar El dinosaurio estaba allí, muy cerca de la Filmoteca española, y la idea es que además de comer y beber haya presentaciones de libros, lecturas de poesía y algún concierto en acústico. La gestación del proyecto se llevó, según lo publicado, con el máximo sigilo. En la carta aparecen salmorejo, carrilleras, enchiladas, bocadillos, tostas y una selección de propuestas veganas.

Cócteles revolucionarios y una carta sin sorpresas​

Bajo la cita atribuida a Giuseppe Garibaldi —«Baco ha ahogado más nombres que Neptuno»—, la coctelería se llama margarita Marcos, mojito Fidel, daiquiri Ché y negroni Gramsci. La reacción mayoritaria fue un gesto de fastidio: ni un juego de palabras, solo nombres de la izquierda histórica pegados a bebidas de siempre. Frente a eso circulan alternativas que, admitámoslo, tienen más gracia: Ché on the Beach, Marxgarita, Bloody Lenin. Y una sentencia que resume el tono general: la hoz y el Martini, la broma hecha carta.

¿Qué cervezas y vinos sirve la taberna Garibaldi?​

Cerveza vasca Keler y Bilbao, la malagueña Victoria, la catalana Estrella y la valenciana Turia, más vinos chilenos y argentinos. Ni Mahou ni Estrella Galicia, ausencia que parte del público leyó como desplante al cliente madrileño y al gallego. Otros apuntaron algo más prosaico: son marcas que se encuentran en cualquier supermercado, y presentarlas como selección de autor tiene su gracia. La comparación con la hostelería del norte —cerveza artesana, pescado fresco hasta en menús de barrio— dejó mal parada la oferta de la capital. Nadie perdonó el veredicto contra la cerveza malagueña.

¿Cuánto van a cobrar los camareros de la taberna Garibaldi?​

No hay cifra pública. Ni convenio, ni horarios, ni plantilla: el negocio se inscribe con 3.100 euros de patrimonio social y ninguna nómina a la vista. Esa ausencia es justo lo que ha convertido el asunto en un examen de coherencia. Circula un cálculo irónico, el de los 2.000 euros por veinte horas semanales, que nadie se ha molestado en desmentir. La pregunta seria es la de siempre en hostelería: cuántas horas, con qué cotización y con qué propinas. De momento la respuesta la tiene el dueño.

De la crítica al capital a regentar un bar​

Aquí llega el argumento más repetido: quien aspira a eliminar la explotación del hombre por el hombre no debería montar un negocio que vive de atender mesas. Hay quien lo lleva al extremo y sostiene que lo coherente sería un autoservicio donde cada cliente se lleve su bandeja y limpie su mesa; el bar de mantel y camarero sería clasismo heredado. Enfrente pesa lo obvio: un local da empleo y paga impuestos, y el pecado, si existe, está en las condiciones, no en la persiana. La sospecha de que el poeta y el cantautor ponen el trabajo mientras el capital lo aporta otro recorre toda la conversación.

El bar como destino económico nacional​

Hay un hilo argumental que trasciende ideologías: en España el emprendimiento de proximidad acaba casi siempre en hostelería. De una élite universitaria se esperaba, según esta crítica, una empresa tecnológica, de datos o de nanotecnología, no carrilleras. El propio sector se lee estos días con sorna: construir tochos y abrir bares como I+D nacional, señaló alguien. Y con un apunte amargo: es exactamente lo que hace un trabajador de 50 años al que despiden tras tres décadas en la misma fábrica. Solo que ese no genera portadas.

Pintadas en la fachada y el cóctel que sobra​

La taberna amaneció con pintadas de un grupo que exige la retirada del cóctel Durruti. La ironía se sirve sola: un local bautizado con nombres revolucionarios y señalado por quienes, en teoría, están más a la izquierda que él. La cuenta del propio negocio agradeció la atención mediática y confirmó la apertura con «buena bebida y comida, música, poesía y camaradería». No faltó quien bromeó con que hará falta seguridad permanente en la puerta.

Queda por ver cuánto sobrevive un local cuya mejor campaña de marketing es la política. Y cuánto tarda la primera nómina en aparecer en una conversación que ya no habla de cócteles.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«En el sentido original ideologico es mas izquierdista un mcdonalds donde cada cliente se lleva su bandeja, y limpia su mesa. Que cualquier bar donde el camarero te atiende en la mesa, y te la limpia.»
— BHAN83 · Autoservicio frente a bar tradicional
«Podría haber sido mucho mas ocurrente. Se me ocurren: Ché on the Beach, Marxgarita, Bloody Lenin, Old Pashionaria, Cubanhattan»
— Manteka · Alternativas a los nombres de cócteles
«Ahora se abre un bar-restaurante?. Pero no quedamos en que esos son negocios de poco valor añadido y que no generan riqueza?.»
— Le_petit · Valor añadido del negocio hostelero
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
Falta de coherencia con su discurso45%
Lo relevante es el sueldo25%
Negocio legítimo como cualquier otro15%
Carta y nombres sin gracia15%
📌 DATOS
Alta de la sociedad el 16 de febrero de 2024
Patrimonio social declarado: 3.100 euros
Local en el número 8 de la calle Ave María, en Lavapiés
A nueve minutos andando de la Puerta del Sol y del Congreso de los Diputados
Ocupa el espacio del anterior gastrobar El dinosaurio estaba allí
📅 EVOLUCIÓN
Febrero 2024 Alta de la sociedad que explota la taberna, con 3.100 euros de patrimonio social
Marzo 2024 Trasciende la apertura de la taberna Garibaldi en Lavapiés y el proyecto salta a la actualidad
Marzo 2024 Levanta la persiana con cócteles dedicados a la izquierda histórica y polémica por los nombres
Tras la apertura Aparecen pintadas en la fachada que exigen retirar el cóctel Durruti
Tras la apertura El negocio agradece la atención mediática y reivindica camaradería, música y poesía
🔗 FUENTES
La Vanguardia ↗
Publica los datos del local, la carta y la coctelería
𝕏 POSTS
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
✓La carta completa y los nombres exactos de la coctelería, con las alternativas que propusieron los lectores más ocurrentes
✓El cálculo sobre salarios y horas que se ha convertido en el eje de la crítica al proyecto
✓El patrimonio social con el que se inscribe la sociedad frente al volumen de la operación mediática
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