Helmeca cobra casi 5.000 euros por un curso de alemán con promesa de empleo
El proyecto se vende como una puerta al mercado laboral alemán. En la práctica, la puerta tiene precio. Una educadora infantil que superó el proceso de selección de Helmeca en Madrid recibió al final dos contratos: uno de la propia empresa, como intermediaria para colocarla en Alemania y sin compromiso alguno de conseguirlo, y otro de IDA Institute, la academia que imparte la formación de alemán. El primero no cuesta nada. El segundo, casi todo.
La letra pequeña: casi 5.000 euros en 650 horas de alemán
Al inicio del proceso se habló de unos 2.000 euros. Los contratos detallan otra cosa:
300 euros de matrícula,
2.400 por el B1 (400 horas) y
2.000 por el B2 (200 horas), más 50 horas presenciales en Alemania. La formación se plantea como una inversión recuperable una vez que la persona empieza a trabajar; una participante afirma que además se recibe una ayuda de EURES para gastos. La distancia entre lo prometido y lo firmado llevó a quien relató el caso a dejar de hablar de un negocio caro y pasar a calificarlo de engaño.
¿Se puede alcanzar un B2 de alemán en seis meses?
Aquí está el nudo. Pasar de cero a un B2 en medio año, estudiando en España y sin inmersión, divide las posturas. Un caso relatado en primera persona asegura haber pasado de cero a B1 en dos meses y medio de intensivo, con un excelente en el examen, y proyecta que, si cada nivel cuesta el doble que el anterior —A1 una semana, A2 dos semanas, B1 dos meses—, el B2 cae justo a los seis meses. El mismo relato admite la trampa: se refiere a superar el examen, no a un dominio real del idioma.
La experiencia contraria pesa más. Quien ya vivía en Alemania tardó un tiempo similar solo en pasar del B1 al B2 y preparar la certificación, con nueve horas semanales de academia. La conclusión que se repite: de cero a un B2 certificado en seis meses, en una academia española, es poco menos que ciencia ficción. Hay quien lo resume de forma más seca: para pasar al B2 sin saber nada, cuatro años como mínimo.
Certificado oficial o papel de academia
La clave no es cuántas horas se estudian, sino qué papel se obtiene. Si la formación no incluye las tasas para un examen homologado por un organismo serio —Goethe Institut, TELC—, el diploma que se entrega vale lo mismo que un folio en blanco. Los certificados con sello reconocido son los que abren puertas para trabajar en Alemania; los títulos propios de una academia, sin la prueba oficial detrás, se quedan en el cajón.
Quién defiende el proyecto
Helmeca sostiene que su proyecto de colocación de educadores infantiles está apoyado por los servicios públicos de empleo alemanes y por EURES, y que su misión no es formar en el idioma, sino encontrar trabajo. En esa línea, quien dice haber completado el proceso defiende que no se paga por trabajar, sino por un curso, igual que se paga por uno de inglés, y que el empleo depende del esfuerzo de cada candidato, con cinco horas diarias de lunes a viernes más dos o tres en casa. La aparición simultánea de estas voces, justo cuando arreciaban las críticas, alimentó la sospecha de mensajes coordinados.
La alternativa: estudiar alemán en Alemania
Con esos casi 5.000 euros, la opción que se plantea es otra: costearse seis meses en Alemania, con inmersión real y un miniempleo para cubrir gastos. La regla que resume el asunto es vieja y simple: quien paga por trabajar ya ha encontrado al cliente que buscaba. Quien paga por formarse, que al menos se asegure de que el papel que recibe lo reconoce alguien más que la academia que lo vende.